Hombres, las mujeres también se merecen que las escuches, les hagas el amor, las soportes, las apapaches estén tristes o no. Si no pueden hacer eso, mejor no las enamoren, pendejos.
Palabras, palabras... El amor es otra cosa. Y no me importa que maltraten el mío ni que lo castiguen con la indiferencia más extrema. Yo sé que es real, yo sé que existe y me duele más que mi vida.
Escribir es una forma de terapia. A veces me pregunto cómo se las arreglan los que no escriben, los que no componen música o pintan, para escapar de la locura, de la melancolía, del terror pánico inherente a la condición humana.
Hombres, las mujeres también se merecen que las escuches, les hagas el amor, las soportes, las apapaches estén tristes o no. Si no pueden hacer eso, mejor no las enamoren, pendejos.
Quédate con quien respete tu silencio, con quien te abrace después de un error y te ayude a mejorar, con quien te puedas reír hasta morir y también llorar, quédate con quien te de la seguridad de poder ser tú sin miedo a que conozca tus defectos, virtudes o tu manera de amar.
Enfócate en ser una persona productiva. Nutre tu mente, aprende algo distinto, lee, haz ejercicio, escribe tus metas y tus objetivos, realiza una planificación de cómo llegar a ellas y empieza ahora.