"La soberbia es una discapacidad que suele afectar a pobres infelices mortales que se encuentran de golpe con una miserable cuota de poder".
José de San Martín
#Fuedicho
#ATENCIÓN en máximo 48 horas activaremos nuestra campaña #ChocóTeNecesita. Estamos haciendo coordinaciones con las autoridades y con los habitantes para poder tener un balance preciso. ¡Gracias por su solidaridad! @DrBarbuchas@ZulmaCucunuba
#SismosColombiaSGC Evento Sísmico - Boletín Actualizado 2, 2026-08-10, 07:34 hora local Magnitud 7.4, profundidad 96 km, San José del Palmar - Chocó, Colombia ¿Sintió este sismo? repórtelo https://t.co/pgC7OC2O7j https://t.co/63pt8nVsSe #NoticiaEnDesarrollo
La posesión del nuevo presidente de todos los colombianos se adelantó con total tranquilidad y seguridad.
Nuevamente cumplimos con proteger la democracia, como lo hicimos en las elecciones al Congreso y a la Presidencia, que se concretan con este trascendental momento de posesión presidencial.
Este año, Colombia tuvo las elecciones más concurridas de su historia y las más seguras de las últimas décadas.
Mientras exista Fuerza Pública, habrá una barrera infranqueable para proteger la democracia y preservar la estabilidad de la nación.
Mi gratitud y reconocimiento a todos los integrantes del Sector Defensa. A nuestros soldados, marinos, aviadores y policías, cuyo sacrificio es el precio para que los demás colombianos disfruten de la vida, la democracia y la libertad.
Dejamos unas Fuerzas Militares y de Policía con el mayor índice de favorabilidad de la historia reciente, según Invamer, y con los mayores avances en transparencia, integridad y respeto por los derechos humanos y el derecho internacional humanitario.
Soy consciente de que los desafíos continúan. El nuevo Gobierno recibe una Fuerza Pública fortalecida en capacidades para cerrar una brecha histórica. Su responsabilidad es seguir fortaleciéndola con mayores capacidades y recursos. Deberá superar el presupuesto que logramos gestionar en los últimos dos años, el más alto en la historia del Sector Defensa, y dar continuidad a las decisiones estratégicas con visión de largo plazo. Si Colombia quiere seguridad, debe invertir en seguridad.
Justo ahora, concluyó mi responsabilidad como Ministro de Defensa Nacional, función que asumí el 3 de marzo de 2025 para liderar el Sector Defensa, integrado por 423.000 colombianos.
Si algún día me preguntan si conocí héroes y heroínas, responderé que sí. Tuve el privilegio de servir junto a ellos durante más de 36 años y el inmenso honor de ser su Ministro de Defensa. Mi admiración y gratitud por su sacrificio serán eternas.
A todos los colombianos, sin excepción, les deseo que les vaya bien en todo lo que se propongan para construir un mejor país.
El Estado somos todos, y los buenos somos más.
Con la fe intacta.
No pertenezco a ninguna ideología politica, sino al pais que defiendo.
Mi formación y mis principios se fundamentan en proteger a todos los colombianos, sin distinción alguna, incluso frente a la ingratitud o la ofensa.
Siempre seré receptivo a las críticas porque siempre habrá cosas por mejorar y servir mejor a Colombia.
https://t.co/d5jMqnNHco
“𝗛𝗔𝗦𝗧𝗔 𝗤𝗨𝗘 𝗟𝗔 𝗗𝗜𝗚𝗡𝗜𝗗𝗔𝗗 𝗦𝗘 𝗩𝗨𝗘𝗟𝗩𝗔 𝗖𝗢𝗦𝗧𝗨𝗠𝗕𝗥𝗘”
Hoy cierro esta etapa con una palabra que resume todo lo vivido: 𝗴𝗿𝗮𝗰𝗶𝗮𝘀.
Gracias a los colombianos por confiar en su Policía; a cada mujer y hombre policía por servir con entrega, y a sus familias por acompañar este camino.
Asumimos esta Dirección con una convicción: ningún policía puede servir con grandeza si antes no es tratado con dignidad. Por eso trabajamos para transformar sus condiciones de vida y fortalecer sus capacidades.
Los resultados hablan: más de 17.000 patrulleros llamados a curso de ascenso, 23.335 auxiliares con salario mínimo pleno, la primera Universidad Policial de Colombia, mejores condiciones para nuestras familias y un seguro de vida fortalecido.
En seguridad: más de 136.000 capturas, 233 toneladas de cocaína incautadas, 91 secuestrados rescatados y cerca de $100.000 millones en extorsiones prevenidas. Y, sobre todo, logramos reducir en 42 % la muerte de nuestros policías frente al mismo periodo de 2025.
Hoy, la confianza ciudadana llega al 69 % de favorabilidad, el nivel más alto de la Policía Nacional en los últimos diez años.
Me voy agradecido y con la tranquilidad de haber servido con honor.
Porque los cargos terminan, los uniformes cambian y los nombres pasan, pero queda lo que hicimos por las personas.
𝗣𝗼𝗹𝗶𝗰𝗶́𝗮 𝘂𝗻 𝗱𝗶́𝗮, 𝗽𝗼𝗹𝗶𝗰𝗶́𝗮 𝘁𝗼𝗱𝗮 𝗹𝗮 𝘃𝗶𝗱𝗮.
𝗗𝗶𝗼𝘀 𝘆 𝗣𝗮𝘁𝗿𝗶𝗮.
#S2D
#Seguridad #Dignidad #Democracia
@VickyDavilaH Maldita tu y tus generaciones por apoyar un Estado asesino.... Pero obvio existen muertos buenos y muertos malos, y los que asesina Israel son los muertos buenos
@JERobledo@DELAESPRIELLAE No sea hp robledo, y se lo digo con respeto, se sabía que iba a suceder eso, pero usted no fue capaz de acompañar a cepeda, se opuso a todo lo que la izq quiso y solo tuvo en cuenta siempre *su dicho" que vergüenza como has caído, después de admirarte tanto me das tristeza....
“Las campañas no se ganan con propuestas": el manual de engaño que llevó a De la Espriella al poder.
Por: Manuel Becerra.
No fue una confesión accidental captada por un micrófono abierto. Fue una declaración pública, franca y descarada, hecha por Carlos Suárez, estratega de campaña de Abelardo de la Espriella, en una entrevista para Noticias Caracol. Cuando le preguntaron cómo lograron que un abogado penalista sin experiencia en cargos públicos, sin plan de gobierno claro y sin una sola propuesta económica seria alcanzara cerca de 13 millones de votos, Suárez respondió con la crudeza de quien sabe que ya ganó y ya no necesita disimular:
“Las campañas no se ganan con las propuestas (...) para ganar elecciones unipersonales se tiene que mover emoción, sentimientos".
Ahí está, en una sola frase, toda la verdad que el electorado colombiano no quiso ver durante meses: no le vendieron un proyecto de país. Le vendieron un show.
Abelardo de la Espriella no llegó a la presidencia como estadista. Llegó como presentador de televisión que encontró el escenario más grande del país. Y lo sabía. Sus propios asesores lo bautizaron como una marca, no como una candidatura. Crearon la "De La Espriella Style", lanzaron una app digital, y convirtieron cada mitin en un concierto de pop: pantallas gigantes, videos con inteligencia artificial, explosiones de pólvora, drones iluminando el cielo, y el candidato saludando al grito de "¡Firme por la patria!" con la camiseta de la selección Colombia puesta.
Esto no es política. Es teatro de masas. Es el mismo método que usan los telepredicadores para llenar estadios y vaciar bolsillos: mover emociones, no razones. Y funcionó. Mientras la izquierda discutía reformas tributarias, salud pública y transición energética, De la Espriella prometía "destripar" a sus opositores, extraditar a Petro, encarcelar a Cepeda y construir megacárceles como las de Bukele. No explicaba cómo. No importaba cómo. Lo que importaba era la emoción: la rabia, la venganza, la ilusión de que alguien finalmente iba a "peinar" a los de siempre.
La retórica vacía del "corroncho" millonario
De la Espriella supo leer perfectamente el resentimiento de una élite bogotana que lo miraba por encima del hombro. Se autodefinió como el "corroncho" que iba a poner en su lugar a los "cachacos" de la capital, usando el mismo lenguaje despectivo que antes le habían tirado a él. Vendió su riqueza ostentosa —sus carros costosos, sus vinos exclusivos, sus trajes Louis Vuitton— no como vulgaridad, sino como prueba de éxito, exactamente como hizo Donald Trump.
Y la gente compró el personaje. Compró al litigante millonario que prometía aplicar "todo el peso de la ley" contra quienes odiaban. Compró al boxeador que en cada discurso tocaba su bíceps derecho como si fuera a lanzar un golpe. Compraron la fantasía de que un hombre que nunca había administrado ni una alcaldía podía "arreglar este platanal en ocho meses".
Pero nadie le pidió el plan. Nadie le exigió los números. Porque, como dijo Suárez, las campañas no se ganan con propuestas.
El precio de votar con el estómago.
El problema no es que De la Espriella haya usado el método. El problema es que funcionó. Que cerca de 13 millones de colombianos prefirieron un espectáculo a un debate, un insulto a una política pública, una promesa de venganza a una hoja de ruta de desarrollo. El problema es que cuando un candidato admite abiertamente que no necesita propuestas para ganar, y aun así gana, le está enseñando a toda una generación de políticos que el engaño emocional es más rentable que el trabajo técnico.
Carlos Suárez, con su honestidad brutal, reveló el secreto de la cocina: la democracia no se ganó con ideas. Se ganó con manipulación afectiva. Con la misma lógica con la que un televendedor te vende un producto que no necesitas apelando a tu miedo, con la que un pastor estafador te pide diezmos prometiendo milagros, con la que un influencer te vende una vida perfecta que no existe.