@_JorgeAguilera 1. Tecno feudalismo - Yanis
2.Armas de destrucción matematica
3. Manipulados
4. La invisible carcel cibernética
5. Curtis Yarvin/The neoreactionary
6. Un pueblo sin atributos
7. El laboratorio palestino
8. Tecno fascismo
9. La era de la crueldad
@jamesdrodriguez Soy muy 🇨🇴, Pero JAMAS en la puta vida volverá a existir alguien como Maradona. Crack dentro de la cancha y con conciencia de clase, le importaba un huevo hablar claro.
Que tristeza que la Sele tenga un 10 como estos
¡Gran y real historia de Bladimir!
Este soy yo. Presté servicio militar durante los dos gobiernos de Uribe un año al terminar el primer gobierno, y un año al iniciar su segundo gobierno, estuve en los años más duros de la guerra. Fueron dos años de servicio militar obligatorio en los que apenas recibía 30.000 mil pesos al mes, una suma que apenas alcanzaba para comprar jabón y prestobarba.
La mayoría de los soldados éramos hijos de campesinos, obreros y familias de escasos recurso. Jóvenes hijos de pobres que terminábamos poniendo la cabeza, arriesgando la vida y cargando con las consecuencias de la guerra. Estuve 3 tres batallones y entre miles de soldados, nunca vi al hijo de un congresista, de un gobernador, de un ministro, de un gran empresario o de un político influyente compartiendo las mismas filas militares.
Cuando presté el servicio militar, pasábamos hambre. La comida era mala y escasa. Muchas veces eran las familias las que tenían que llevarles comida y dinero a los soldados para aliviar las necesidades que el Estado no cubría. Esa era la realidad de quienes estaban en el terreno.
Los que promueven la guerra casi nunca ponen a sus propios hijos en ella. Los hijos de los políticos no van a la guerra. Los hijos de los candidatos presidenciales no van a la guerra. Los hijos de los senadores no van a la guerra. Los hijos de los grandes empresarios no van a la
guerra.
Y tuvo que llegar un exguerrillero a la Presidencia para mejorar las condiciones y la calidad de vida de las Fuerzas Militares. Hoy los soldados reciben cerca de 2 millones de pesos mensuales por prestar servicio militar. Paradójicamente, un exguerrillero terminó impulsando medidas que dignificaron a las Fuerzas Militares. Gracias a Petro esos jóvenes hoy pueden enviarle dinero a sus familias para el mercado.
A la guerra van los hijos de los pobres.
Son los hijos de campesinos, de obreros, de madres cabeza de hogar y de familias humildes los que terminan patrullando montañas, enfrentando emboscadas, recogiendo heridos y muriendo en combate. Son ellos quienes pagan con sangre las decisiones que otros toman desde la comodidad de sus privilegios.
A mí me tocó ayudar a recoger cadáveres de soldados y guerrilleros de entre 17 y 24 años. Muchachos que apenas comenzaban su vida. Ninguno era hijo de la élite política del país. Ninguno era hijo de quienes aparecían en televisión defendiendo la guerra. Eran jóvenes humildes, colombianos comunes, convertidos en víctimas de un conflicto que no diseñaron.
En esa época, para salir a vacaciones, muchos soldados tenían que pedir o, conseguir prestado para el pasaje. En el proceso del servicio militar se recibían golpes, planazos, insultos, castigos y diversas formas de humillación y tortura. Incluso se denunciaban casos graves de abuso y violencia sexual contra soldados por parte de algunos oficiales, soldados que terminaron en el psiquiátrico por la presión y maltrato por parte de los oficiales.
Por eso, cada vez que escucho a un político decir que esta firme con la patria, me hago la misma pregunta: si están tan convencidos y firmes, ¿por qué nunca envían a sus propios hijos a la guerra?
La historia de Colombia demuestra que las guerras suelen ser decididas por los poderosos, pero son peleadas y sufridas por los hijos de los pobres.
Atentamente,
Bladimir Espitia
Reservista del Ejército Nacional
[email protected]
Extraordinario discurso de grado de una joven recién egresada de la Facultad de Derecho, Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Nacional de Colombia 17 de abril de 2026
¡El que quiera oír, que oiga!
Un 29 de Marzo de 1973, las tropas imperialistas del Ejército de Estados Unidos comenzaban su retirada de Vietnam, tras asesinar a más 2 millones de civiles y provocar 10 millones de refugiados, a pesar de ser humillado militarmente por las tropas de Ho Chi Minh.
La aviación estadounidense lanzó 7,8 millones de toneladas de bombas sobre Vietnam, Laos y Camboya, más que todas las usadas en la Segunda Guerra Mundial por ambos bandos y la mayor cantidad de bombas lanzadas registrada hasta hoy en un solo conflicto armado.
Durante más de una década, los genocidas de EEUU rociaron con armas químicas los bosques de Vietnam, con el Agente Naranja creado por la empresa Monsanto, que sigue matando y provocando daños cerebrales desde el nacimiento 50 años después, además del mayor destrozo medioambiental de la historia, acabando con el ecosistema y pudriendo la tierra.
La retirada progresiva de EEUU en Vietnam finalizaría el 30 de Abril de 1975, con la caída de Saigón, que provocaría la evacuación total de los imperialistas estadounidenses, la destrucción de todo sus vehículos militares en suelo vietnamita y la huida de sus colaboradores.
EEUU pagaría su criminal invasión a Vietnam con más de 58.000 soldados liquidados y 300.000 heridos, su mayor daño militar desde la Segunda Guerra Mundial.
Mi esposo y yo llevábamos 12 años juntos.
Yo tengo 40. Él 42. Tenemos dos hijos.
Nunca me fue infiel.
Nunca me levantó la voz.
Nunca faltó nada en casa.
Yo creía que eso era amor.
Hace cuatro meses me dijo que se iba.
—Estoy cansado —dijo.
No gritó.
No discutió.
No culpó a nadie.
Solo agregó:
—Siento que no importo.
Me dolió.
¿No importaba?
Yo hacía todo por esta familia.
Cuidaba a los niños.
Mantenía la casa en orden.
—¿Entonces qué faltó? —le pregunté.
No dudó.
—Que me necesitaras.
Guardé silencio.
Esa noche repasé los últimos años.
No hubo traiciones.
No hubo escándalos.
Solo rutina.
Días iguales.
Besos automáticos.
Conversaciones vacías.
Nunca fue un drama.
Fue distancia acumulada.
Se fue hace un mes.
Hoy lo vi recoger a los niños.
Se veía liviano.
En paz.
Y entendí algo que nadie te enseña:
No basta con cumplir.
El amor también necesita sentirse vivo.
Y cuando deja de sentirse, empieza a morir en silencio.
“Señor presidente: los israelíes tiraron bombas en una planta de producción de energía en Irán, pero el yacimiento era compartido con Qatar y ahora no hay gas natural ni fertilizantes para nadie”.
Y ahora el petróleo ya cotiza a más de $120 en el mercado internacional, Qatar declaró que detiene el 100% de su producción de gas natural y, en consecuencia, no hay fertilizantes suficientes para la siembra de este año.
Conclusión: la escasez de alimentos a nivel mundial es inevitable, puesto que no se puede cosechar lo que no se siembra. Y sin fertilizantes uno puede sembrar, pero el rinde es tan bajo que no vale la pena.
En algunos países el impacto será más duro que en otros. Habrá racionamiento en algunos lugares más privilegiados, mientras que entre los menos suertudos lo que va a haber es hambruna. Directamente.
Los israelíes —con o sin el visto bueno de Trump, quien jura no haber estado ni enterado— cometieron el que quizá sea el acto terrorista más grande de la historia al destruir el yacimiento de Pars.
Es bueno que Ud. recuerde, cuando le empiecen a escasear las cosas y el combustible esté en el surtidor a un precio prohibitivo, que el autor del atentado que abrió esta nueva caja de Pandora fue Israel.
Los medios van a decir otra cosa, pero Ud. tiene que saber la verdad. Si Ud. no entiende quién es el verdadero terrorista Ud. está condenado a vivir eternamente en un estado de terror.