El senador y quien fue presidente del Congreso, Efraín Cepeda, enfrenta actualmente investigaciones clave. La Corte Suprema abrió una indagación preliminar por sus presuntos vínculos con el paramilitarismo, tras testimonios en la JEP. Además, tiene otra investigación preliminar por presuntas irregularidades y prevaricato durante la votación de una Consulta Popular.
@XPost1A@UramRed@petrogustavo
"Muerte en guerra anunciada"
Triste:
Porque habían formas y estrategias constitucionales previas que se pudieron IMPLEMENTAR COORDINADAMENTE para evitar el FRAUDE...
HOY ESTARÍAN PAGANDO dentro del DEBIDO PROCESO y RESPETO A LA VIDA...
La gente de las ciudades que votó por el regreso a la guerra, por la mano fuerte y por la frase fácil de que “los malos tienen un mes para rendirse”, habla desde una cómoda ignorancia y desde un país que no conoce.
Porque la violencia del Tigre no llegará a los clubes ni a los apartamentos: llegará a las regiones.
Llegará a disputarle otra vez la tierra a los campesinos, a sembrar miedo donde apenas estaba naciendo algo parecido a la esperanza.
Narcos, políticos, testaferros y terratenientes volverán a tocar la puerta con sus ejércitos de la muerte.
Esa historia ya la vivimos.
Yo prefiero una paz imperfecta a la guerra perfecta que prometen.
Al final, como siempre, los muertos los ponen los pobres.
𝐂𝐎𝐍𝐓𝐔𝐍𝐃𝐄𝐍𝐓𝐄 𝐆𝐎𝐋𝐏𝐄 𝐀𝐋 𝐍𝐀𝐑𝐂𝐎𝐓𝐑Á𝐅𝐈𝐂𝐎: 𝟐,𝟑 𝐓𝐎𝐍𝐄𝐋𝐀𝐃𝐀𝐒 𝐃𝐄 𝐂𝐎𝐂𝐀Í𝐍𝐀 𝐈𝐍𝐂𝐀𝐔𝐓𝐀𝐃𝐀𝐒 𝐄𝐍 𝐐𝐔𝐈𝐍𝐃Í𝐎
Sin pausa y con la moral en alto.
Más de 38 millones de dosis de cocaina no llegarán a las calles de los países consumidores. En La Tebaida (Quindío), nuestra @PoliciaColombia incautó 2,3 toneladas de cocaína que eran transportadas en un tractocamión que cubría la ruta Popayán (Cauca) – Lérida (Tolima).
Durante el procedimiento fue capturada una persona, quien quedó a disposición de las autoridades competentes.
Este resultado representa un fuerte golpe a las economías ilícitas del narcotráfico y evita que este cargamento continúe financiando estructuras criminales y violencia en el país.
Mi reconocimiento a nuestros policías por este resultado operacional que demuestra que la Fuerza Pública mantiene la ofensiva contra el crimen.
Denuncie y ayúdenos a combatir el crimen:
• Contra el crimen: 314 358 7212
• Líneas 107 – 157
• GAULA: 147 – 165
• Reclutamiento infantil: 141
Absoluta reserva.
El Estado somos todos… y los buenos somos más.
#SeguridadYDemocracia2026 🗳️
Cuando Gustavo Petro denunció interferencia israelí en el software empleado en el proceso electoral de Colombia, lo acusaron --qué otra cosa iban a decir-- de antisemitismo.
Pero a partir de un cúmulo de denuncias en varios continentes, se evidencia que Israel está interviniendo en decenas de procesos electorales extranjeros, de manera directa o a través de empresas formadas por sus militares reservistas, como parte de sus maniobras para contener las consecuencias de su genocidio en sus relaciones internacionales: ataca a gobiernos o candidatos críticos con su política, y trata de colocar a sus afines.
Lo ha estado haciendo de Nueva York a Senegal y de Francia a Honduras. A veces, en alianza con Trump o Milei, otras por su cuenta.
Es un aviso a tomar en cuenta por países con comicios venideros.
Lee mi reportaje para @Milenio : https://t.co/u71SuEoZd9
receta fue un veneno.
Este texto no es un llamado partidista. No le dice a nadie por quién votar. Le dice a la comunidad universitaria algo distinto y más urgente: que el fenómeno De la Espriella no es una curiosidad electoral sino un objeto de estudio con una bibliografía formidable, con casos comparados documentados, con patrones reconocibles y con consecuencias verificables. Ignorarlo, o reducirlo a una disputa entre izquierda y derecha, sería exactamente el primer paso de esa obediencia anticipada que Snyder describe: adaptarse silenciosamente a lo que viene, sin haberlo decidido conscientemente.
La universidad no es el guardián de la democracia —esa arrogancia ya le costó cara a la izquierda ilustrada. Pero sí es uno de los pocos espacios donde todavía se puede preguntar en voz alta: ¿qué es la verdad? ¿qué es la justicia? ¿qué le debemos a los demás? ¿qué significa gobernar para el bien común? Aristóteles lo dijo antes que todos: el propósito de la política es la vida buena, no el espectáculo. Esa pregunta es la pregunta académica por excelencia. Y es precisamente la pregunta que el show de los drones y la pólvora está diseñado para que no nos hagamos.
Colombia merece algo mejor. Y quienes pensamos en las universidades tenemos la obligación —no el privilegio— de pensarlo en voz alta, antes de que el silencio se vuelva costumbre.
las instituciones, los medios y los individuos a adaptarse por adelantado a lo que creen que querrá el nuevo poder, sin que nadie se lo pida. Esa adaptación silenciosa —los medios que suavizan la crítica, los políticos que ya se alinean, los académicos que prefieren el silencio prudente— es la que convierte una amenaza en una realidad. Los autócratas no conquistan las instituciones: las instituciones se entregan. Snyder también distingue entre la política de la inevitabilidad —la ilusión liberal de que la democracia avanza sola hacia adelante— y la política de la eternidad: el mito del pasado glorioso, el pueblo homogéneo y amenazado, el enemigo interno que lo explica todo. Cuando la primera promesa se rompe —y el liberalismo la rompió— el espacio es ocupado automáticamente por la segunda. De la Espriella opera exactamente en ese registro: no ofrece un programa, ofrece un mito. Y su advertencia más célebre merece repetirse en cada aula universitaria: como dice Snayder, la posverdad es el prefascismo. Quien controla el lenguaje, controla la realidad. Quien controla la realidad no necesita suprimir las elecciones: le basta con vaciarlas de contenido.
Ese es exactamente el patrón que Levitsky y Ziblatt documentaron en Cómo mueren las democracias: estos líderes no llegan con tanques sino con urnas, y desde adentro colonizan las instituciones que los trajeron al poder. No destruyen la democracia de un golpe: la erosionan gradualmente. Cooptan las cortes, capturan la fiscalía, asfixian a la prensa independiente. De la Espriella tiene abiertas demandas contra más de veinte periodistas. Convierte la polarización en estrategia, no en consecuencia. La forma sobrevive: el contenido muere.
Pero como toda franquicia exitosa, esta responde a una necesidad real. El liberalismo hizo promesas que no cumplió —lo advirtió Bobbio hace cuarenta años. Prometió igualdad y entregó desigualdad creciente. Prometió deliberación y produjo captura corporativa del Estado. Prometió ciudadanos activos y cosechó apatía y clientelismo. En ese vacío secular y acumulado crecen los De la Espriella del mundo. No son la enfermedad: son la fiebre que indica que el cuerpo ya estaba enfermo. El neoliberalismo agravó todo eso: la deriva desde el liberalismo político hacia el fundamentalismo de mercado destruyó los lazos de solidaridad que hacen posible la vida democrática.
Colombia tiene además su propio antecedente. En 2009, el presidente Uribe proclamó, frente al entonces príncipe Felipe de Borbón, que “el estado de opinión es la fase superior del estado de derecho”—la voluntad popular directa por encima de la norma escrita, de los jueces, de los contrapesos institucionales. Las cortes lo detuvieron entonces. Pero el virus quedó en el ambiente. De la Espriella es su variante más evolucionada: ya no necesita teorizar el principio, le basta con practicarlo. Los drones, la pólvora, el show en tarima son el estado de opinión hecho espectáculo. Y detrás del espectáculo, el mismo proyecto: un hombre, una voluntad, un pueblo homogéneo y mítico que lo respalda. Un candidato que declaró que “la ética no tiene nada que ver con el derecho”, que defendió al testaferro de Maduro, que amenaza a quienes lo cuestionan, que importó su programa de Buenos Aires y Madrid, no representa una alternativa al sistema que falló. Representa su versión más cínica: el mismo poder concentrado, pero sin la hipocresía de fingir que le importa el bien común.
El populismo de derechas acierta en el diagnóstico —las élites fallaron, el sistema está roto— y pudre la cura. Pretende curar la enfermedad matando al paciente. Bukele no resolvió la desigualdad estructural de El Salvador: concentró el poder y dejó al país más vulnerable. Milei prometió destruir el Estado que fallaba y está destruyendo también el Estado que protegía a los más débiles. Orbán llevaba quince años gobernando y Hungría es más desigual y menos libre que cuando llegó. En todos los casos, el diagnóstico era parcialmente correcto.
La política como búsqueda de la Vida Buena o como espectáculo.
Comparto un texto del docente de la Universidad Externado de Colombia, Alberto Castrillón Mora, que arriesga una hipótesis sobre el carácter del adversario que estamos enfrentando.
Lo sugiero también para compartir con personas reflexivas acostumbradas a leer.
Y creo que nos da elementos teóricos, que se pueden traducir, para el debate público. Este es el texto:
*COLOMBIA YA RECIBIÓ LA FRANQUICIA*
Alberto Castrillón Mora - U Externado de Colombia
En su libro Epidemia ultra, el analista político Franco Delle Donne sitúa el origen del fenómeno en una fecha precisa: 21 de abril de 2002. Ese día, JeanMarie Le Pen pasó a la segunda vuelta de las elecciones presidenciales francesas. No ganó. Pero el virus había empezado a caminar en serio. Lo que entonces pareció una anomalía resultó ser el comienzo de una epidemia que hoy tiene nombre en cada país: Orbán en Hungría, Bolsonaro en Brasil, Meloni en Italia, Milei en Argentina, Bukele en El Salvador, Trump en Estados Unidos. Y desde el pasado domingo, De la Espriella en Colombia.
Colombia no era inmune. Simplemente todavía no había recibido la franquicia. Ahora la recibió.
Porque De la Espriella no es un fenómeno local ni espontáneo. Es un producto con manual de instrucciones: se reunió con Santiago Abascal, líder de Vox, en Madrid; se adhirió al Foro de Madrid —la red que agrupa a Milei, Kast, Meloni y Le Pen—; convocó en el Movistar Arena a figuras de la internacional ultraconservadora. Hay marca, hay doctrina, hay red de distribución. Lo que parece rebeldía es, en realidad, una franquicia global que vende la misma ilusión con distintos acentos nacionales.
Esto no es una opinión política. Es un objeto de estudio que ha ocupado durante años a algunos de los intelectuales más rigurosos y menos sospechosos de radicalismo del mundo académico occidental. Martha Nussbaum, en La monarquía del miedo, analiza cómo el miedo y la ira — emociones primitivas, fácilmente manipulables— se han convertido en el combustible de estos movimientos. Francis Fukuyama, quien en 1989 celebró el triunfo de la democracia liberal, lleva casi dos décadas documentando su deterioro: el retorno del clientelismo, la captura del Estado por élites económicas, la decadencia institucional. Michael Sandel, en El descontento democrático, muestra cómo el vaciamiento moral de la política —reducida a gestión tecnocrática— creó el vacío que el populismo autoritario vino a llenar. Mark Lilla diagnostica que cuando la izquierda abandonó a la clase trabajadora y se convirtió en el partido de las élites educadas, cedió el terreno de la rebeldía a la derecha. El resultado es la gran paradoja de nuestro tiempo: los más pobres votan por los más ricos porque los más ricos hablan el lenguaje de la rebelión. De la Espriella, con sus mocasines Louis Vuitton y su avión privado, se presenta como el candidato de “los nunca”. El espectáculo reemplaza a la política. La emoción desplaza al argumento.
Anne Applebaum, conservadora de trayectoria impecable y Premio Pulitzer, llega a conclusiones igualmente inquietantes desde una orilla ideológica distinta. En Autocracia S.A. argumenta que los regímenes autoritarios contemporáneos no son movimientos ideológicos en el sentido clásico: son redes transnacionales de interés que comparten tecnologías de control, flujos de dinero y narrativas de legitimación mutua. No es una Internacional del fascismo: es una empresa global. La reunión de De la Espriella con Abascal en Madrid, su adhesión al Foro de Madrid, la presencia de Agustín Laje en el Movistar Arena no son gestos simbólicos: son la incorporación formal a esa red. Colombia no eligió un candidato. Suscribió un contrato.
Timothy Snyder, historiador del totalitarismo europeo y autor de Sobre la tiranía, ofrece las herramientas conceptuales más precisas para entender el momento. Snyder advierte sobre lo que llama la obediencia anticipada: la tendencia de
En septiembre de 2021, Walfa Téllez (esposa del entonces Fiscal General de Colombia, Francisco Barbosa) retiró tres maletas, dos portavestidos y dos máscaras venecianas de una sede de la Fiscalía General de la Nación en Bogotá. El hecho, documentado por un informe interno de seguridad, generó fuerte controversia tras ser revelado por la prensa un año después.
Los datos de lucha contra el narcotráfico de mi gobierno son evidentes y contrastables
Se que quieren mancharnos precisamente para desmontar la política que hizo posible esta efectividad y llevarla a la política ineficaz.
Aquí ven que incautamos más cocaína que cualquier gobierno en la historia de Colombia. Incauté tanta cocaína como los tres gobiernos anteriores sumados.
Eso hizo que la multinacional mafiosa empezará a usar otros países para producir y exportar cocaína
Destruimos, sin misiles, un laboratorio cada 50 minutos. Realizaron nuestras fuerzas militares un combate cada 20 horas, que lo convierte en las fuerzas armadas más experimentadas en el mundo.
Las Naciones Unidas ya han certificado 12.000 hectáreas de las 25.000 que ya el campesinado voluntariamente ha erradicado, no necesitamos violencia para ello; la meta es completar de 30.000 a 40.000 hectáreas y por eso mi gobierno continúa la ejecución de su presupuesto.
La reducción de homicidios en la zonas de sustitución voluntaria de cultivos de hoja de coca es sustancial. La experiencia de mi gobierno y los datos satelitales muestran que ligar procesos de paz con grupos armados contratados por la multinacional del narcotráfico para reingresar los a la vida civil, pactos con la campesinado regional de reforma agraria, erradicación voluntaria de cultivos y progreso del territorio basado en economías productivas lícitas e inclusión social territorial, son la fórmula más exitosa para aislar el narcotráfico de los campos de Colombia y lograr la paz rural.
Los mismos que duplicaron los cultivos de coca en el gobierno Duque por hacer lo contrario de nuestra experiencia, pues usaron intensivamente la erradicacion forzada y la violencia contra el campesinado, son los que nos acusan de relaciones con el narcotráfico del clan del golfo para convencer al presidente Donald Trump de una alianza muy mal establecida e intervenir en Colombia. Lucha contra el narco no se hace por diferencias ideologicas sino por objetivos comunes.
Al legitimar la alianza con las extremas derechas facistas en América Latina, los EEUU está es fortaleciendo alianzas con el narcotrafico y lo peor en la violación de derechos humanos en el continente.
La extrema derecha y el uso del recurso del narcotrafico van de la mano.
El clan del golfo, por ejemplo es el heredero genuino del narcoparamilitarismo que asesinó a mis compañeros y compañeras por miles, asesino más de 90.000 campesinos humildes y desapareció 50.000 personas con uso de cocodrilos en estanques, hornos crematorios, masacres con descuertizamiento, masacre con más de 40 campesinos y campesinas violadas y descuartizadas con sus hijos; a los defensores de ese crimen de guerra y a sus autores hoy ascienden con dinero a la presidencia de la república de Colombia
El clan del golfo es heredero de negocios, haciendas, territorios de economía ilícitas e influencias políticas como la de Felix Gutiérrez, o solo examinen la.relacion del alias "Barbie' del Cesar con los próximos nombramientos en el ministerio de agricultura,
Nunca ha tenido articulación con ese grupo que no sea para negociar la paz que Néstor Humberto Martínez como fiscal les negó.
Nuestros diálogos con gente del Clan del Golfo siempre estuvieron mediados por Qatar y otros países. El único objetivo de esos diálogos fue llevarlos a su desconección con la actividad ilícita y su desmovilización. Esos contactos entraron en fase tardía y en mi opinión buscaron la opción de Abelardo y la misma función de asesinar el progresismo.y destruir la reforma agraria en el Caribe.
El narcoparamilitarismo como consta en sus confesiones ante la JEP, que ahora quieren borrar, dicen con claridad que su acuerdo de paz fue estafado por el presidente Álvaro Uribe y por el nuevo presidente electo quien fue su defensor.
Este es el cuadro que mide nuestro esfuerzo y el porqué mantuvimos la tasa de homicidios en el nivel bajo, para Colombia, que viene desde hace una década.
#ÚLTIMAHORA: El Presidente brasileño @LulaOficial:
"Todas las armas incautadas por la policía brasileña provienen de EE.UU.
Se lo transmití por escrito a Trump porque no quiero hablar.
Porque Trump habla demasiado y escucha muy poco."
Aqui esta el rpoblema de toda America Latina y México, la industria de las armas la controla EEUU y es quien arma a los carteles, sin armas y sin consumo de drogas los carteles no existirian, el problema principal es el consumo y la venta de armas, que no nos quieran tomar el pelo con su discurso barato de luchar contra los narcos por que solo es una narrativa para justificar el intervencionismo y expansionismo de EEUU.
Cali.
Encapuchados y con la compañía de la policía, le querían quitar la carreta a este vendedor ambulante, le hicieron perder todas sus frutas.
El man no se dejó quitar la carreta pero perdió todo el surtido.
Esto es lo q se verá en los próximos 4 años de tiranía.