La tranquilidad de saber que eres buena persona y no buscas arruinarle la vida a nadie, no te la quitan ni aunque te echen toda la mala vibra del mundo.
Hablaba con mis amigas de que la posesividad en la ficción es tan atractiva, pero si en la vida real me enfrento a eso salgo corriendo y no me vuelves a ver jamás.