ㅤJinghua se mantiene inmóvil durante los balbuceos de aquella, pero bajo esa quietud vibra la ambigüedad de su existencia. Los restos de pelaje, apenas perceptibles, se desvanecen al contacto con la brisa nocturna, y un fulgor candente sigue recorriendo la línea de sus ﹙...﹚
“ㅤ Sólo fue demasiado pronto para volver. Hay alguien que todavía me reclama...ㅤ ”⠀más para sí que para ella, pero llega a hacerle oír.
El eco de una bestia parece responderle desde los pasillos, como si el propio edificio recordara su forma.
Una reverencia breve ﹙...﹚
andar con descuido en la noche...ㅤ”⠀
ㅤHay un rastro de humo que aparenta escapar de su aliento, visible a la luz lunar. Resulta una última mota de la tela que se deshace en el lado izquierdo de su pecho.
ㅤEl contacto obliga a una pausa. Ese gesto tan humano le arranca un estremecimiento que se propaga por su espina. Allí, donde el calor se concentra, el pulso se acelera, como si el cuerpo aún se negara a abandonar la experiencia reciente como zorro.
Sus dorados realizan ﹙...﹚
disimula ni el temblor, ni el encanto. Sus largos falanges buscan los de Agnia, los rozan apenas al ascender. Filosas uñas rasguñan ligeramente al rodear su muñeca, en un intento de robarle la calidez como el tiempo.
“ㅤPero creo haberte recordado... que es peligroso ﹙...﹚
pesados, se alzan con una calma engañosa. La única parte de sí que abandona el suelo.
“ㅤPaseo... sí. Si puede llamarse así a esto...ㅤ”⠀murmura, con una sonrisa apenas dibujada. Lengua roza los colmillos que nunca terminan de desaparecer, como si dudara entre dos naturalezas.
ㅤLa voz le alcanza en medio del deshielo de su forma. Un último espasmo atraviesa, donde piel y brasas confluyen, fuego que aún murmura. Las telas, sometidas al mismo pulso, exhalan un siseo breve. La seda ennegrece, se contrae, y se vuelve polvo luminoso que asciende﹙...﹚
unos centímetros antes de disolverse entre ambos. Cada vez más carne de sus ramas al desnudo, desde grietas a circunferencias, cual patrones.
ㅤSu respiración aún no se recompone, en jadeos entrecortados que sostienen la ilusión de un corazón animal. Sus párpados, ﹙...﹚
ㅤAlgo llama, sin voz o nombre. Llama con una armonía antigua, de las creaciones precedentes a los dioses. La carne responde a la orden muda de Huxian: el brillo que resbala por su espina y se expande bajo los poros, distiende los músculos, hace crujir los huesos, y ﹙...﹚
plano, y aún así, no había sido suficiente.
⠀Mundos de oro oscurecen, se hacen bronce en la noche vacía. Un hilo de voz entona una risa que se quiebra en su hilación final, incapaz de resistir su extenuación. A ello se añade una pregunta que solo los inmortales podrían aducir: