Queridos, cuando finalmente llegue el dinero y la abundancia, mantente cerca de Dios.
Y te aclaro que le estoy hablando a tu versión del futuro. A esa versión de ti que muy pronto y finalmente lo habrá logrado. A la versión que ya no tiene que preocuparse por cada cuenta que debe pagar. A la versión que comienza a ver cómo las bendiciones por las que tanto oró se manifiestan en la vida real.
Porque escúchame con atención: es fácil confiar en Dios cuando no tienes nada. Es fácil orar cuando estás atravesando dificultades. Es fácil buscarlo cuando necesitas un milagro.
Pero la verdadera prueba comienza cuando llegan las bendiciones. Cuando las cuentas bancarias comienzan a crecer. Cuando el negocio finalmente despega. Cuando las oportunidades empiezan a aparecer una detrás de otra.
¿Seguirás orando?
¿Seguirás dándole las gracias?
¿Seguirás recordando quién te sostuvo cuando nadie más podía hacerlo?
Porque el dinero es una bendición, pero Dios es la fuente.
Nunca te concentres tanto en el regalo que termines olvidándote de quien te lo dio. Nunca llegues a ser tan exitoso que dejes de depender de Él.
El mismo Dios que te ayudó a construirlo es el Dios que puede multiplicarlo.
Así que disfruta la bendición. Cuida de tu familia. Construye la vida con la que siempre soñaste.
Pero mantente humilde. Mantente agradecido. Mantente cerca de Dios.
El dinero puede cambiar tus circunstancias, pero solamente Dios puede cambiar tu vida.
Y créeme: cuando finalmente llegue el dinero, la decisión más inteligente que podrás tomar será permanecer cerca de Él.
Dios los bendiga, queridos Inquebrantables.
#danielhabif
Sigue sembrando aunque no veas resultados. Sigue creyendo aunque no tengas señales. Sigue caminando aunque no sepas el destino exacto. Porque cada acto de fe mueve energía. Y cada paso en coherencia te acerca a lo que ya está escrito para ti. Nada que es tuyo se pierde.
Ante la imposición de aranceles por parte de USA que entraría en vigencia a partir de hoy. La peor estupidez sería responder con una guerra arancelaria.
La propuesta de imponer aranceles a las importaciones provenientes de Estados Unidos, como respuesta a las acciones del gobierno estadounidense, va a generar efectos negativos principalmente para la economía de los mexicanos.
Los aranceles no son más que impuestos disfrazados que enriquecen a los gobiernos a costa de los ciudadanos. Yo, como un libertario, nunca celebraré un aumento de impuestos, en ningún lugar del mundo, porque, por definición, son lamentables!!! y cualquier aumento en la carga fiscal tiene consecuencias en la competitividad y el poder adquisitivo de un país y su población.
Los impuestos drenan y desincentivan el esfuerzo creativo y productivo de la sociedad.
Además, los impuestos a los insumos importados generan profundas disrupciones en las cadenas de suministro, que en una economía desarrollada son sumamente complejas. En otras palabras, cualquier intervención gubernamental puede interrumpir el flujo productivo con facilidad, y los aranceles sobre insumos importados son especialmente peligrosos porque afectan negativamente la productividad. Y menos productividad significa menos ingresos para los trabajadores de los sectores afectados.
Al final del día, más aranceles significan menos poder adquisitivo para todos los consumidores.
Por eso AFIRMO QUE EL GOBIERNO MEXICANO COMETERÍA UN GRAVE ERROR AL IMPONER ARANCELES EN REPRESALIA.
Lo correcto sería hacer exactamente lo contrario: reducir drásticamente los impuestos para la industria mexicana, para que pueda ser más competitiva y atractiva en el mercado norteamericano y en otros mercados, que, por cierto, debemos empezar a buscar desde ya. Porque nuestro socio comercial, ha demostrado no ser confiable y que va a
utilizar las amenazas como herramienta de negociación.