Últimamente le pido mucho a Dios que me dé la sabiduría y la inteligencia emocional para entender que no todo tiene que salir como espero. Que me ayude a aceptar lo que no puedo controlar, soltar lo que no depende de mí y confíar en que no todo lo que cambia de rumbo está mal.
Me perdono, por las veces en las que olvido que soy una gran mujer, que estoy llena de mucho amor, me esfuerzo todos los días por mejorar y tengo un corazón de pollito que siente demasiado.