—Así es, ya se verá. No quiero esperar otros cuatro años para volver a ilusionarme.
Una fina risita escapó de sus labios, dando por zanjado, al menos en parte, aquel tema. Lo único que restaba era pagar lo consumido en el bar, trámite que no les tomó más de un minuto una ›
━ Lo presiento, ya verás que si se nos da una victoria, aunque hasta donde hemos llegado es impresionante.
Para eso es suficiente, lastima que no aplique eso del esfuerzo en su rutina, es todo o nada, pero en aquello donde no tiene forma de controlarlo
‹ esperaba tener la oportunidad de ver el resultado, así que no le sorprendería acabar preguntándoselo más adelante si contraria no se lo enseñaba por iniciativa propia.
— Ahora mismo, me comería una hamburguesa —aunque, con hambre, casi que cualquier cosa ›
@m00n_l1lies ‹ fruta consigue detenerlo en seco.
—¿Qué? No me digas eso —responde con un deje de indignación—. ¿Ni siquiera disfrutas el agua de coco? Si de algo sufres, es de mal gusto.
Retomó el paso. Para entonces, ambos ya se estaban adentrando en la cúpula.
Que se enfada por todo, eso ya lo sabe. Lo tiene tatuado en su frente y lo emana en cada poro de su piel. En pocas palabras, es como si a los ojos del joven, aquella tuviera un cartel diciendo “moléstame”.
— No lo sé, quizás serían más felices —se encoge de hombros, sabe de ›
@m00n_l1lies ‹ referencia a su piel. Ni siquiera necesita comprobarlo para percibir la delicadeza de su dermis—. También se ve que la cuidas bastante.
Por suerte, su mentira no era del todo falsa; de vez en cuando sí sentía un ligero picor en los ojos. Sin embargo, la mención de la ›
@m00n_l1lies ‹ cuando estas se cerraron por completo sintió pudo respirar con normalidad. El único camino que le quedaba era regresar a su habitación, mientras intentaba apartar de su mente uno que otro pensamiento.
— Esa cara.
Y si no es consciente de aquella, él mismo la imitó al instante: arruga el entrecejo, sus labios pone rectos, tal cual vio a la menor hace apenas unos segundos. Duró poco al suavizar sus facciones después.
— Una motosierra es poco romántico.
De tener que ›
@m00n_l1lies ‹ lo tomó completamente por sorpresa.
No conocía aquella melodía, pero tampoco hacía falta. Las palabras resultaban insuficientes, permaneciendo inmóvil un par de segundos más antes de apartar la mano y permitir que las puertas del elevador terminaran de cerrarse.
Solo ›
Ah, para nada. Sus quejas, reclamos y regaños le entran por un oído y salen por el otro. Aunque, para su información, ya no come tanto azúcar como antes: descubrió un local por ahí de helados sin azúcar. Aunque con quién sabe con cuántos aditivos de más.
— Hablo en ›
‹ serio —asegura, una vez más—. Te buscaré para comprar las entradas y reservas.
Solo falta que la vida esté a favor de ambos equipos y no se diga más, aventura de Leo y Roman en New York para la final. Emocionante.
— Pero antes, creo que vomitaré —hace incluso el amague ›
— Ya podrás enviarle un mensaje a tu papá, echando la victoria en cara.
El tiene un par de personas para hacerlo, pero después lo hará. Ahora mismo se regocijará en la victoria, nada más.
— Seguro llegamos a la final —comenta con plena seguridad, espera no ser el bulto ›
‹ disposición contraria para celebrar, aunque es más que bien recibida.
— Normalmente uso este lugar para celebrar —pues, es lo más cercano para los estudiantes. Hace una corta pausa, contemplando las alternativas—. Aunque tengo algo de hambre, ¿quieres comer algo?
Luego ›