—tres días lleva en esa cárcel de los Ríos, y tres días han sido los que ha logrado pasar en soledad. Sus dependencias son lo suficientemente grandes para pasar el día sin más ceremonia, y aunque parece que quien la desposó ha comprendido que no desea verlo, no las tiene todas +
@ACORAZAD0 generado. Cyrella es de la opinión de que, de tenerla en realidad y de verdad en buena estima, no la habría mandado allí. Quiere pensar que existe un motivo que aún no es capaz de dilucidar, pero por el momento no lo ha descubierto.—
Mañana será, entonces, durante una hora. Me +
@ACORAZAD0 hacerlo ante él. Debería, lo sabe.—
Tengo curiosidad, milord. ¿Se lo enseñó antes, o después de conseguir su firma? Desconozco la naturaleza del contrato y me pregunto si la grandiosidad de esta su fortaleza fue uno de los factores decisivos.
@ACORAZAD0 hombre de insistencias, si no es hoy será mañana, y ella empieza a darse cuenta de que por una vez en su vida quizá para salirse con la suya deba ser mansa por más que lo deteste. Antes respondía ante el padre que menciona, cosa que la disgusta terriblemente, y ahora debería +
@ACORAZAD0 mantener. Se estira aún más cuando lacayos y doncellas abandonan sus puestos en las paredes, aunque ahora que no habrán ojos y oídos, se siente menos obligada a mantener la cautela.—
Tengo todo cuanto necesito en mis habitaciones. No estoy hecha a tales humedades y prefiero +
@ACORAZAD0 intenciones, hasta que respira hondo y reúne temple para contestar.—
Es una pena. Como ve, he terminado y me disponía a marcharme para descansar, pero podemos dejarlo para otro día.
@ACORAZAD0 —la desagradan ambos conceptos, el de buenas noches y el de esposa, aun si no deja de ser cierto. Lo sigue desde donde está con la mirada, recelosa y desconfiada, y cuando toma asiento tiene el instinto de ponerse en pie. El silencio se instala entre los dos una vez revela sus +
terminar, la doble puerta se abre y @ACORAZAD0 le devuelve la mirada al otro lado de la mesa. Cyrella congela la mirada y aguarda antes de tomar decisión de marcharse. Casi tres días: eso es lo que ha durado su silenciosa y falsa paz.—
consigo cada vez que recorre el corto camino que la separa del comedor al que las doncellas la llevan para cada comida.
La cena se desarrolla con la misma quietud que las dos veces anteriores que siguieron al banquete, hasta que a falta de un par de bocados y una copa a medio +