@OraculodeCR Ha llevado la investidura de la fiscalía general al ámbito donde la política se hace sin pruebas, evidencias ni técnica.
¡Todo lo que la FFGG representa ha sido pisoteado por quién debería fijar el estándar de credibilidad!
@ManuDirecto Ha llevado la investidura de la fiscalía general al ámbito donde la política se hace sin pruebas, evidencias ni técnica.
¡Todo lo que la FFGG representa ha sido pisoteado por quién debería fijar el estándar de credibilidad!
@trivision_cr Ha llevado la investidura de la fiscalía general al ámbito donde la política se hace sin pruebas, evidencias ni técnica.
¡Todo lo que la FFGG representa ha sido pisoteado por quién debería fijar el estándar de credibilidad!
@marcar71 A las municipalidades solo les importa el cobro de cualquier cosa, pero no el conjunto de ornato, funcionalidades ni mantenimiento.
Es una cultura que no permea, y como todo, el cuerpo hace lo que la cabeza indica, y en este caso la cabeza no se enfoca.
@kennethpv1@marcar71 La postería y el desastre de cableado, más las aceras imposibles de utilizar y encima la ausencia de una sistematización de la recolección de desechos crean un caos visual y funcional imposible.
Durante mi militancia en el marxismo asistí a muchísimas charlas. Y con el tiempo empecé a notar un patrón muy interesante:
Podíamos pasar diez horas hablando de cómo tomar el poder.
Diez horas hablando de revolución, de estrategia, de organización, de activismo, de cómo derrotar al enemigo de clase, de cómo transformar las relaciones de poder.
Pero había una pregunta que nunca aparecía:
¿Y después qué?
Es decir:
¿Cómo vamos a crear riqueza?
¿Cómo vamos a organizar los incentivos?
¿Cómo vamos a asignar recursos escasos?
Silencio.
Y fue ahí cuando lo entendí.
El marxismo tiene una obsesión patológica con conquistar el poder y una pobreza extraordinaria de respuestas sobre cómo utilizarlo para construir una sociedad funcional.
La revolución está perfectamente descrita.
La sociedad posterior, en absoluta oscuridad.
Porque decir que algún día llegará una sociedad sin explotación, sin clases y sin contradicciones es muy fácil.
Lo difícil es explicar cómo llegas hasta ahí sin destruir en el camino los mecanismos que permiten a una sociedad producir y prosperar.
Y cuanto más preguntaba, más evidente se volvía.
El marxista podía explicarte durante horas quién tenía la culpa.
Pero cuando preguntabas cómo funcionaría concretamente esa nueva sociedad, las respuestas se hacían más oscuras.
Y quizá por eso, cuando intentaba ahondar en estos temas, la conversación siempre volvía al mismo lugar: cómo tomar el poder. No pasaban de eso.
Por eso hoy, cuando escucho a alguien hablar durante horas sobre la explotación, destruir el sistema y construir una sociedad nueva, mi primera pregunta es:
¿Cómo vas a hacerla funcionar?
Nunca verás a un marxista responderte esto porque literalmente no puede, no sabe.
Entonces deduce que, al igual que como con cualquier otra estafa piramidal, cuando hagas preguntas directas y concretas al marxismo, este intentará evitar en todo momento darte respuestas claras.
Nunca lo olvides.
PREGUNTAS NECEARIAS PARA OCCIDENTE
¿En qué momento permitimos que la Izquierda nos impusiera cuotas de género?
¿En qué momento permitimos que expresar una opinión se considere una “microagresión”?
¿En qué momento permitimos que contratar por mérito pasara a ser inmoral?
¿En qué momento permitimos que defender la familia se convirtiera en algo de lo que había que disculparse?
¿En qué momento permitimos que la religión pasara de ser una libertad a ser tratada como una amenaza?
¿En qué momento permitimos que los impuestos fueran presentados como solidaridad?
¿En qué momento permitimos que una universidad dejara de ser un lugar para debatir ideas y se convirtiera en una fábrica de activistas de género?
¿En qué momento permitimos que imprimir dinero fuera presentado como solución a la pobreza?
¿En qué momento permitimos que obtener ganancias fuera considerado inmoral?
¿En qué momento permitimos que destruir una tradición fuera presentado como progreso?
¿En qué momento permitimos que la cultura occidental tuviera que pedir perdón por existir?
¿En qué momento permitimos que la civilización occidental fuera presentada únicamente como una historia de opresión?
¿En qué momento permitimos que la libertad de expresión terminara donde comenzaba la susceptibilidad del otro?
¿En qué momento permitimos que disentir fuera considerado violencia?
¿En qué momento permitimos que la identidad de una persona importara más que sus actos?
¿En qué momento permitimos que la envidia pudiera disfrazarse de justicia social?
¿En qué momento permitimos que nuestros hijos fueran considerados propiedad ideológica del Estado?
¿En qué momento permitimos que los padres tuvieran que pedir permiso para educar moralmente a sus propios hijos?
¿En qué momento permitimos que obedecer al Estado fuera presentado como algo moralmente aceptable?
¿En qué momento permitimos que la Izquierda se presentara como dueña exclusiva de la cultura?
@lausacr Ajedrez.
Sacrifican una ficha para procurar mantener otras piezas, menos evidentes, pero igualmente valiosas.
La presión política, social y mediática cobra la primera pieza.
¡Tablas no es opcion......a ganar la partida!
@lausacr Con papel se siguen "justificando" cientos de puestos de escritorio que ya no se ocupan y la tecnologua volvió obsoletos ya hace décadas.
Solo el Estado sigue alquilando y construyendo miles de metros cuadrados de oficinas .
@marcar71 Imaginen que podamos saber quién maneja los taxis, de dónde salieron y a donde van y a qué horas.
Esto aplicado a grupusculos que tienen influencia evidenciara prófugos, topadores, traficantes y todo tipo de movimientos que suceden de forma constante.
Ahí está la razón profunda