Iván, aquí sí quisiera conocer exactamente cuáles son los artículos constitucionales que el ministro propone modificar y cuál sería su nueva redacción.
Porque una cosa es REFORMAR constitucionalmente las reglas que generan rigidez fiscal y otra muy diferente es BORRAR DERECHOS.
Si la propuesta pretende disminuir garantías constitucionales de los colombianos más vulnerables, seré la primera en cuestionarla, aunque provenga del Gobierno por el que voté.
Pero si lo que busca es eliminar gastos rígidos, privilegios, burocracia o destinaciones ineficientes mediante los mecanismos previstos por la propia Constitución, entonces afirmar que el Gobierno quiere “acabar con los pobres” es una conclusión que necesita demostrarse.
Colombia tiene un problema fiscal REAL.
Y usted mismo durante la campaña reconoció la necesidad de reducir gasto público, aunque proponía hacerlo “con bisturí, no motosierra”.
Entonces discutamos lo importante:
¿QUÉ ARTÍCULOS quieren modificar?
¿QUÉ DERECHOS resultarían afectados?
¿CUÁNTO se ahorraría?
¿Y QUIÉN asumiría el costo?
Si existen derechos sociales amenazados, DEFENDÁMOSLOS.
Si existen privilegios, burocracia y gasto ineficiente protegidos por normas rígidas, REFORMÉMOSLOS.
Pero primero conozcamos el texto.
Porque entre “reformar la Constitución” y “acabar con los pobres” hay un trecho enorme que se llama EVIDENCIA. 🇨🇴
Tranquilo, y gracias por volver a leerlo y decirlo. ❤️ Creo que esto, precisamente, demuestra cuánto nos ha afectado la polarización: a veces leemos “derecha” o “izquierda” y reaccionamos antes de escucharnos.
No somos enemigos. Somos colombianos que podemos pensar distinto y aun así respetarnos, reconocernos y querer un país mejor.
Quizás la reconciliación que Colombia necesita empiece justamente por cosas tan pequeñas como esta: leer al otro, corregir cuando sea necesario y volver a hablarnos como compatriotas. 🇨🇴❤️
Un fuerte abrazo!
No, señor. 😊 Precisamente definí TODO LO CONTRARIO a la doble moral.
Doble moral sería justificar en Abelardo lo mismo que condenaría en Petro, o guardar silencio ante algo que considero incorrecto simplemente porque YO VOTÉ por quien lo hizo.
Lo que acabo de decir es exactamente lo opuesto:
Voté por Abelardo y ASUMO mi voto.
Si acierta, lo apoyo.
Si se equivoca, lo cuestiono.
Si alguien de la oposición tiene razón, se la reconozco.
Y si mañana encuentro evidencia que contradice algo que yo misma defendí, CORRIJO.
Eso no se llama morronguería.
Se llama tener CRITERIO PROPIO.
La política no debería funcionar como una barra de fútbol donde todo lo que hace “mi equipo” es bueno y todo lo que hace el contrario es malo.
Mi voto eligió un Presidente.
No compró mi silencio, no anuló mi capacidad de pensar y mucho menos me convirtió en su hincha incondicional.
Si para usted apoyar a un político exige justificarle TODO, entonces quizás no soy yo quien acaba de definir la doble moral.
Quizás acabamos de descubrir que entendemos de manera muy diferente lo que significa ser un ciudadano LIBRE.
Un abrazo. 🇨🇴
Me parece una pregunta totalmente válida y la respondo con mucho gusto.
Cuando me defino como “abelardista” no estoy hablando de un culto a Abelardo De la Espriella, ni estoy diciendo que un hombre que acaba de llegar a la Presidencia tenga una trayectoria política comparable con la de Uribe, Gaviria, Santos o cualquier expresidente.
Para mí significa algo mucho más sencillo y, a la vez, más profundo: ASUMIR LA RESPONSABILIDAD DE MI VOTO.
Yo voté por Abelardo conscientemente.
Lo hice porque encontré en su propuesta una expresión distinta de la DERECHA colombiana y porque había asuntos de mi país que me preocupaban profundamente, especialmente la SEGURIDAD, la SALUD, el fortalecimiento de la autoridad legítima, la economía y el rumbo institucional de Colombia.
Abelardo no llegó a la Presidencia como candidato del Centro Democrático, del Partido de la U, del Liberal ni del Conservador. Construyó su propio movimiento, Defensores de la Patria, que posteriormente obtuvo personería jurídica como partido político.
Por eso, si alguien me pregunta políticamente dónde estuve en 2026, no tengo necesidad de esconderme detrás de una etiqueta más cómoda:
YO VOTÉ POR ABELARDO.
Y por eso me llamo abelardista.
Ahora bien, hay algo todavía más importante:
ser abelardista NO significa entregarle mi criterio.
No significa entregarle mi conciencia.
Y muchísimo menos entregarle mi CHEQUERA. 😂
Mi voto no fue un contrato de obediencia por cuatro años.
Si Abelardo acierta, reconoceré sus aciertos.
Si se equivoca, lo diré.
Si alguna decisión amenaza las instituciones, cuestionaré esa decisión.
Y si alguien de la izquierda, del centro o de cualquier otro sector tiene razón frente a su Gobierno, no tendré ningún problema en reconocerlo.
Porque antes que abelardista soy COLOMBIANA.
Quizás dentro de veinte años la historia decida que existió realmente un “abelardismo” como corriente política. Quizás no.
Eso lo decidirán el tiempo, sus resultados y la historia, no yo.
Hoy utilizo la palabra simplemente para decir de frente dónde estuvo mi voto y cuáles fueron las ideas que me llevaron hasta él.
Voté por un Presidente.
NO renuncié a pensar.
Y creo que esa es precisamente la responsabilidad que deberíamos asumir todos los ciudadanos, independientemente de por quién votemos:
apoyar sin idolatrar, cuestionar sin odiar y reconocer los hechos aunque alguna vez contradigan nuestras propias convicciones.
Los políticos pasan.
COLOMBIA QUEDA. 🇨🇴 y les agradezco a ambas porque esa pregunta me hizo evaluar y reflexionar aún más ! Entendiendo que yo antes que cualquier cosa me debo es a que Colombia sea un país mejor ! Un abrazo para ambas
La Masacre de las Bananeras ocurrió y Colombia JAMÁS debe olvidarla.
Precisamente por respeto a esa historia, tampoco deberíamos utilizarla para fabricar equivalencias que los documentos actuales no demuestran.
En 1928 hablamos de trabajadores de la United Fruit Company en huelga, represión militar del Estado y una tragedia cuyos abusos fueron posteriormente investigados y denunciados.
En 2026 hablamos, hasta ahora, de instrumentos de cooperación entre DOS ESTADOS sobre minerales críticos, tierras raras y energía nuclear civil.
¿Dónde está en los Acuerdos de Barranquilla la cláusula mediante la cual Colombia “entrega” sus minerales a Estados Unidos?
PUBLÍQUENLA.
Porque cuestionar estos acuerdos es absolutamente legítimo.
Yo también quiero saber quién explotará nuestros recursos, bajo qué condiciones, cuánto recibirá Colombia, qué protección ambiental existirá, qué tecnología quedará en nuestro país y quién controlará cada proyecto.
Eso se llama CONTROL CIUDADANO.
Pero afirmar que estamos frente a una nueva United Fruit Company o insinuar que caminamos hacia otra Masacre de las Bananeras exige algo más que una referencia a Cien años de soledad.
Exige DOCUMENTOS.
La información oficial publicada hasta ahora establece cooperación en minería, procesamiento, cartografía geológica, reciclaje, inversión y financiación, y señala expresamente que deberá realizarse bajo la legislación colombiana y respetando la soberanía nacional sobre nuestros recursos naturales.
¿Puede un acuerdo posterior resultar inconveniente para Colombia?
CLARO.
¿Puede un Gobierno negociar mal nuestros recursos?
TAMBIÉN.
Y si ocurre, seré la primera en cuestionarlo aunque el Presidente sea Abelardo De la Espriella.
Pero eso se demuestra leyendo cláusulas, contratos y obligaciones.
No invocando una tragedia de 1928 para convertir automáticamente una relación de cooperación internacional de 2026 en “injerencia extranjera”.
Recordar nuestra historia es indispensable.
UTILIZARLA FUERA DE CONTEXTO para demostrar algo que todavía no está en los documentos es otra cosa.
Yo tampoco quiero que Colombia entregue su soberanía.
Por eso quiero leer los ACUERDOS.
Menos Macondo como argumento político.
Más DOCUMENTOS, cláusulas, cifras y HECHOS. 🇨🇴
Juan, con todo respeto, hay un dato importante que está omitiendo.
Quien inicialmente publicó el video de Juan Daniel Oviedo relacionándolo ERRÓNEAMENTE con el Gobierno de Abelardo fue Gustavo Petro.
Petro incluso lo confundió con el CANCILLER de Colombia.
Después BORRÓ el trino, pero la publicación quedó registrada y el episodio ya está documentado por medios.
Y precisamente por eso salí a defender a Oviedo.
Porque Juan Daniel Oviedo NO es funcionario del Gobierno de Abelardo.
Es más: fue fórmula vicepresidencial de Paloma Valencia y durante la campaña tuvo diferencias públicas bastante fuertes con Abelardo.
Así que aquí no estoy defendiendo “a uno de los míos”.
Estoy defendiendo algo mucho más sencillo:
LA VERDAD.
Oviedo estaba en un festival, en su tiempo libre.
Que alguien interprete que había tomado unos tragos no lo convierte automáticamente en alcohólico, drogadicto, inepto ni funcionario de un gobierno al que NO pertenece.
Y si mañana Abelardo publica algo falso sobre alguien de izquierda, aplicaré exactamente la MISMA VARA.
No se combate la polarización cambiando una mentira de derecha por una mentira de izquierda.
Se combate verificando antes de señalar.
HECHOS. CONTEXTO. FUENTES.
Lo demás es camiseta política. 🇨🇴
Allan, si veo que no modula con claridad, se tambalea, está despeinado, mal arreglado y salpicando saliva a todo lo que da… yo SERÉ LA PRIMERA EN CRITICARLO Y PEDIR EXPLICACIONES. Lo mismo que apoyaría a que cualquier colombiano haga la misma pregunta! A todos hay que medirlos con la misma Vara ! 🇨🇴
Allan, ¡POR FIN! 😂 En eso sí podemos encontrarnos.
¿Tiene usted derecho a observar un comportamiento físico de Abelardo en un acto público y preguntarse qué lo causa?
ABSOLUTAMENTE.
Es un personaje público y Presidente de la República.
¿Tiene derecho a pedirle que voluntariamente se haga un examen toxicológico?
También.
Bruxismo o movimientos mandibulares NO significan automáticamente consumo de drogas.
Pueden existir múltiples explicaciones y ninguno de nosotros puede diagnosticar a una persona mirando un video en X.
Y ahí precisamente está la coherencia que usted me reclama:
si alguien tiene una prueba toxicológica positiva de Abelardo, PUBLÍQUELA.
Si existe evidencia seria de consumo, ANALICÉMOSLA.
Si quieren solicitarle públicamente un examen, HÁGANLO.
Colombia tiene todo el derecho a preguntar y a exigir transparencia a su Presidente.
¿Ve que no es tan complicado?
MISMA VARA.
Ahora sí, Allan, creo que hemos auditado suficientes mandíbulas presidenciales por un día. 😂
Volvamos a la política. 😉🇨🇴
La autonomía universitaria se DEFIENDE.
Y precisamente por defenderla, también hay que defender a los estudiantes y profesores que quieren estudiar, enseñar, investigar y protestar PACÍFICAMENTE.
Lo que no comparto es convertir cualquier actuación frente a personas violentas en “el fascismo entrando a palos al campus”.
La Corte Constitucional ha sido clara: la autonomía universitaria tiene protección constitucional, pero NO ES ABSOLUTA. Convive con el orden público, los derechos fundamentales y la protección de toda la comunidad.
Y tampoco olvidemos una realidad incómoda:
en universidades colombianas hemos visto encapuchados, explosivos, amenazas y agresiones.
Incluso hemos visto a los PROPIOS ESTUDIANTES Y PROFESORES enfrentarse a grupos violentos y exigirles que abandonen sus campus.
¿Quién protege entonces la autonomía de esos estudiantes?
¿Quién protege su derecho a ESTUDIAR?
¿O solamente existe autonomía cuando sirve para impedir la actuación del Estado?
Yo no quiero universidades militarizadas.
Tampoco quiero estudiantes perseguidos por pensar diferente.
Y si la Fuerza Pública abusa de su autoridad, seré la primera en exigir investigación y sanciones.
Pero tampoco quiero que una capucha, un explosivo o un acto de violencia reciban inmunidad automática por ocurrir detrás de las puertas de una universidad.
La universidad pública NO pertenece al Gobierno.
Pero tampoco pertenece a los violentos.
Pertenece a sus ESTUDIANTES, profesores y comunidad académica.
Defendámosla de TODOS los extremos.
Eso no es fascismo.
Es ESTADO DE DERECHO. 🇨🇴