En mitad del viaje, a la primera hora del amanecer, Wulf encendió una fogata y preparó carne de jabalí.
Entrega una pierna cocida a @HAILT0THEQUEEN, quien yace junto a la fogata, cubierta en su manto. Hace frío.
—Come. Necesitas fuerzas.
Con un gruñido bajo, Wulf sigue su camino. La túnica oscura ondula por el viento, y las hojas marchitas de los árboles muertos marcan sus pasos hacía el próximo infierno que les espera.
de aquí hablan sobre un caballero invencible. Quiero conocer y ver de primera mano qué tan humano es...
Finalmente, su mirada se encuentra con la adversa, de soslayo.
—Ya estamos en el fin del mundo.
Con la capucha puesta, la mirada del hombre se dirige hacía abajo, al tiempo que clava su espadón de acero negro sobre el suelo. Más dañado y destrozado que antes.
—La Plaga del Infierno está comenzando a consumir las ciudades más importantes
Al contrario que al inicio, más de un año desde la primera vez que cruzaron caminos, la dracónida parece ni siquiera preocuparse con aquello que ve, con el hecho de estar en medio de incontables cuerpos de monstruos.
⠀⠀——Haberos encontrado es una señal de que el mañana que »
del país, la gente comienza a darse cuenta que los demonios existen y están entre ellos... La gente en el poder busca donde escapar, y utilizan a la gente como chivos expiatorios por sus pecados.
Escupe al suelo, antes de ponerse de pie y enfundar su espadón.
—No muy lejos +
dónde caer muertos, ¿Y te quejas de que no puedes darte un baño?
Suelta un suspiro, antes de seguir caminando.
—Espera al amanecer, princesa. No estamos lejos del siguiente pueblo.
—La gente se queda sin lugares dónde enterrar a los muertos. No hay espacio en los cementerios y las ciudades apestan a azufre.
Una pequeña carcajada sale entre los dientes del cazador, la primera vez que lo escucha reír. Si es que eso puede ser una risa.
—No tienen +
desvía hacía la princesa, frunciendo el ceño y de forma afilada.
—Hasta que un demonio se comió sus piernas y tuve que arrastrar su cuerpo moribundo.
Reanuda su marcha.
El cazador súbitamente detuvo sus pasos. El ambiente alrededor se puso tenso, aún cuando le seguía dando la espalda.
—Esa bruja y yo fuimos parte de un grupo de mercenarios. Luchamos como hermanos de armas durante años, es como una hermana.
Es entonces que mirada +
con la salida del nuevo amanecer.
—Mmh.
Gruñe, todavía mirando hacía abajo y sin pronunciar más palabras. No lo dice, pero que no le haya dicho "Vete" es porque aprecia el último encuentro que tuvieron. Si le habla más, no será rechazada.
Mano extiende hacía adelante, donde sostiene la funda de aquella misma hoja cristalina, la cual termina por envainar antes de dejar colgando sobre la cintura.
A su alrededor, cuerpos cercenados y cortados de una multitud de aberraciones, cuerpos que comienzan a ser ceniza +
Al menos él lo recuerda, ella no puede decir lo mismo, de hecho no le sorprendería escuchar que estuviera muerto o encontrarse con su cadáver.
Ese hombre estaba condenado, de una manera distinta a ella.
⠀⠀——Días ——saluda, su cola se mueve levemente detrás de ella ——. »
Wulf sin embargo se adelantó varios metros mientras ella se replantea lo sucedido. Ni siquiera volteó la mirada, con escuchar sus pasos sabía que volvía a acercarse.
—Fue el camino que tomé para llegar hasta el pueblo que quemamos. —con un cabeceo, señala levemente +
la misma.
—No recomiendo darte una ducha en mitad de la noche. Una vez vi a esos bastardos —hablando de los ojos que les vigilan con tensión.— formar a una aberración desde la carne y huesos de peces y langostas.
—Tienes toda la razón.
Wulf desvía la mirada otra vez hacia mujeres de cabellos blancos. Su mirada fue larga y tensa hasta que volvió a virar hacía el frente.
—No me importa.
Manos lleva hasta la capucha de la túnica que hasta ese momento estaba baja, para cubrirse con +
El cazador yacía sentado debajo la sombra de un árbol muerto, con el amanecer filtrándose entre las ramas.
Entre sus manos, yace una espada larga, oxidada, malgastada y maltratada. Algo demasiado elegante como para ser el arma de un bruto.
—Branca.