Hay días que me duelen muchas cosas que creía haber sanado y me hacen darme cuenta que a lo mejor el dolor nunca se esfuma, solamente lo empujas a un rincón de tu mente y tratas de hacer espacio para otras cosas, pero si lo buscas, en el fondo, siempre está.
Lo importante es no ser como esas personas que te pinchan el globo cuando te mostrás entusiasmado/a o compartís una buena noticia. El resto va y viene.