Anoche nos enteramos de que la votación sobre Eurovisión no fue espontánea sino que Israel maniobró en la sombra durante meses.
Lo que parecía un debate democrático en Ginebra era solo una farsa cocinada en despachos.
El principal argumento de UER-EBU ha quedado destrozado: la neutralidad de Eurovisión no está garantizada, ni antes ni ahora.
El gobierno de Israel seguirá utilizando el festival como considere oportuno.
Pero a esta hora UER guarda silencio, a ver si pasa la vergüenza y seguimos con el negocio.
En las últimas horas, UER-EBU ha consentido ataques a RTVE muy graves, calificándonos incluso como propagadores de odio, mientras que la organización ha mirado para otro lado.
@EBU_HQ
Lo sucedido en la Asamblea de UER confirma que Eurovisión no es un concurso de canciones sino un festival dominado por intereses geopolíticos y fracturado.
RTVE se retira de Eurovisión.
Aquí nuestra posición👇
https://t.co/DRA8l1SV6O a través de @rtve
María Jesús es la última inquilina de un edificio del centro de Valencia comprado por un fondo de inversión.
Se negó a irse de su casa, ha sido acosada por la empresa durante meses hasta que el pasado fin de semana entraron a destrozarle la casa a martillazos, dejar el piso sin puerta y tirar sus pertenencias por el hueco de la escalera cuando ella no estaba.
María Jesús, de 60 años, paga el alquiler y tiene un contrato hasta 2029, aún así la violencia del capitalismo está por encima de la ley.
Quedará para la historia el gran discurso desgarrador que esta noche ha recitado Samantha Hudson para los Españoles.
Cuanta verdad, que dolor.
Ojalá avancemos, sin retroceder.