Hay un extraño alivio al saber que todo se acabó. No más esperas, no más suposiciones, no más sobrepensar las cosas. Solo silencio y tranquilidad. Algo doloroso e inquietante al principio, pero luego todo es aceptación y paz.
La depresión funcional existe (distimia). Trabajas, bromeas, cuidas a los tuyos, te arreglas, pero mentalmente te estás ahogando en tus propios pensamientos y nadie lo sabe.
Fiel creyente de que cuando algo se complica demasiado, no es castigo, es protección.
La vida tiene una forma silenciosa de apartarte de lo que no te hace bien, aunque duela entenderlo.
Y con el tiempo, agradecés cada “no” que te salvó. TODO PASA POR ALGO.
conseguí paz cuando entendí que no todo es un ataque personal. A veces la gente es amargada y grosera porque sus vidas están mal. Comprendí que cada uno ofrece lo que tiene y la mayoría de las veces no tiene nada que ver conmigo, es un problema interno de cada quien.
Todo, absolutamente todo pasa por alguna razón. Las manos que sueltan, las intenciones que se muestran, las mentiras que se revelan,
las amistades que se transforman, los amores que unen y los vínculos que se desmoronan. El tiempo regala respuestas.