Soy una persona que suele quedarse con lo bueno de los demás, incluso cuando eso significa soportar situaciones que me hacen daño. Por eso, si algún día decido alejarme, será porque llegué al límite y entendí que también debo elegirme a mi misma.
Soy el claro ejemplo, de que para alejarme de algo, primero tiene que destruirme por completo. Y no es falta de amor propio, es la bendita fe que tengo en creer que todo puede cambiar.
Ayer me pasó a buscar una amiga y cuando subí al auto ya tenía puesta mi playlist favorita. Y pensé: el amor está en recordar lo que hace sonreír al otro.