Llegas a una edad donde sólo quieres estar al lado de alguien que ya dejó atrás su etapa de niño, sin mentiras, estable, enfocado en él, en ti y en construir algo sano y duradero.
Qué hermoso cuando llega alguien que no te complica la vida, te la mejora. Te da tu lugar, te habla claro, te suma en todo, y encima te hace reír hasta cuando estás de mal humor.