Imagínate si hubiera mostrado este nivel de indignación con los femicidios de Agostina y Dulce. Qué asco me da el tiempo en el que estamos viviendo. Todo está rancio.
El primer mate del sábado a la mañana debería ser patrimonio cultural: silencio y poder sentir esa magia hermosa de no tener que hacer nada más que disfrutar.