Querido Dios, no te pido que me quites las pruebas, te pido que me agarres fuerte mientras las atravieso. Cuando me duela, dame consuelo. Cuando dude, recuérdame quién soy. Cuando me canse, fortaléceme. Y cuando no entienda nada, enséñame que no necesito entender, solo confiar en el proceso, en tu voluntad y en tu tiempo perfecto. Amén.