Seis horas de fútbol. Dos tandas de penales. Una utopía alcanzada. Siento que perdí el poco coeficiente intelectual que me quedaba. La Copa del Mundo es lo más grande que hay.
Sensaciones similares al día en el que se fue Diego. La horrenda sensación de darse cuenta de que nuestros ídolos populares se están yendo, y solamente queda un mundo mucho peor…
El principe que no quiso ser rey, todavía repiten algunos hijos de puta. La influencia de Neymar en las últimas dos generaciones es enorme, innegable e imparable.
La gente confunde ver mucho fútbol con entender de fútbol. Una cosa es la estética del deporte, si te gusta o no lo ves, otra la complejidad del juego, es decir, lo que está pasando.
La soberbia o el creer que te las sabes todas, nunca funciona. Subestimaron el descenso hasta hace semanas, en el balance de los 42 refuerzos de la gestión, los buenos se cuentan con los dedos de la mano. Y algo peor, le tomaron el pelo al hincha y socio.