En el mes del orgullo quisiera hablar de la filosofa lesbiana Marilyn Frye quien planteo hace 40 años en su tesis algo que sigue incomodando: la cultura masculina heterosexual es, en realidad, homoerotica.
Todo o casi todo lo que es propio del amor, la mayoría de los hombres heteros lo reservan exclusivamente para otros hombres (lealtad, admiracion, respeto, la reverencia, la imitación, el deseo de aprender y ser reconocidos por alguien, los vínculos profundos)
La mayoría de las cosas que hacen los hombres son para impresionar otros hombres: posesiones, trabajo, inclusive las mujeres que las muestran como trofeos.
A las mujeres le piden devoción, servicio y sexo. Lo que ofrecen cómo respeto hacia ellas suele ser paternalismo, y lo que llaman "honor" es ponerlas en un pedestal, porque es una forma de control, no de respeto.
El patrón se nota hasta en los gestos mas cotidianos. Ven deportes porque se supone que les gusta los deportes, pero solo ven deportes practicados por otros hombres, como si lo que les gustara fuera que los practican ellos, más que el deporte en sí.
Escuchan con desdén a una mujer y luego asienten cuando un hombre repite exactamente lo que ella dijo. El contenido no cambió, cambia quien lo emitio. Defienden ideologías machistas, misoginas, racistas y autoritarias muchas veces no por convicción profunda sino porque adoptarlas les compra la pertenencia a un grupo de hombres.
Los hombres aman a otros hombres (en el sentido amplio: los admiran, los respetan, viven para su mirada) y usan a las mujeres como instrumentos de ese vinculo: como trofeos, como conquista, como contraste para definirse como hombres de verdad.
Hasta el dios que adoran es hombre. Lo imaginan padre, lo llaman señor, le rezan como al patriarca celestial que crea con la palabra, desde afuera, sin cuerpo y sin entrañas. Pero la creación de la vida en la tierra ocurre dentro del cuerpo de una mujer. Lo mas cercano a dios que existe en la experiencia humana: es una mujer.
Esa es la tragedia silenciosa del amor heterosexual en el patriarcado: las mujeres se enamoran, paren hijos, envejecen al lado de hombres que, en el fondo, las detestan. Duermen abrazadas a quienes, si tuvieran que elegir entre su dignidad y la aprobación de otros hombres, elegirían a los otros hombres sin pensarlo.
A pesar de ser heterosexuales, actúan como si odiaran a las mujeres: las critican, no las escuchan, las engañan, las maltratan. Las matan.
-Resumen sacado del instagram conciencia.inquieta
En abstracto, la tecnología no es en sí misma una solución a los problemas de la humanidad, como tampoco es un mal en sí; pero, concretamente, no es neutral, porque toma el rostro de quien la concibe, la financia, la regula, la utiliza.
Atenti: El Papa León XIV acaba de publicar Magnifica Humanitas, su primera encíclica, dedicada a la IA y la dignidad humana. Atención porque pareciera que habla directamente sobre los riesgos de el Gemelo Digital y contradice la filosofía de Mieli, Peter Thiel, Palantir y los grandes tecnócratas. Voy a ir agregando acá algunos muy buenos fragmentos:
“Confiar, en la práctica, a un algoritmo el poder de seleccionar quién es digno y quién no, sin que nadie asuma el peso de la decisión, significa encomendarle la tarea de redefinir los límites de las posibilidades humanas. Lo que disminuye, en este proceso, no es sólo la empatía hacia el excluido, que puede ser imitada artificialmente, sino la responsabilidad política, porque el descarte de los débiles queda revestido de una neutralidad y una objetividad ante las cuales es imposible protestar. Y, de ese modo, la injusticia se realiza silenciosamente y la compasión, la misericordia y el perdón, no como simple apariencia, sino como gestos políticos, desaparecen del horizonte.”
"el riesgo no es tanto que una persona crea que está hablando con otra persona, sino que pierda el deseo mismo de buscar realmente al otro"
Realmente muy bueno lo que voy leyendo de la encíclica Magnifica humanitas.