Este domingo llegamos a las urnas con una Colombia llena de miedos y rabias, dividida
hasta lo más profundo. Gane quien gane, no sabemos cómo vamos a amanecer el lunes
22 de junio.
He aquí 14 frases de Jesús de Nazaret que me ponen la piel de gallina cada vez que las leo. El Rey de Reyes.
Aprende a amar incluso cuando te crucifican por ello.
NO leas, encarna. Y luego, ama: ⇩
Señor Jesús, fortalece mi mente para resistir ataques invisibles: dudas, comparaciones, voces ajenas, temores disfrazados. Coloca en mí una resiliencia espiritual que no se quiebre ante presiones. Que mi pensamiento sea firme, mi espíritu estable y mi fe inamovible.
Limpia mi memoria de pensamientos repetitivos y ansiedades heredadas. Renueva mi manera de procesar la vida, restaura mi capacidad de enfocarme y profundiza mi discernimiento para no caer en trampas emocionales. Pon un cerco de verdad alrededor de mi mente y un escudo de fe sobre mis pensamientos.
Inquebrantable soy en tu nombre. Amén.
#danielhabif
Señor de los caminos, ¿a dónde iré si no es donde Tú vas delante? Hay muchas voces diciéndome por dónde, pero sólo una me da paz. No quiero avanzar rápido, quiero avanzar contigo. Si debo detenerme, házmelo saber. Si debo girar, dame claridad. Y si debo esperar, dame paciencia sin resentimiento. No quiero tomar decisiones desde la emoción ni desde la presión. Que mi discernimiento sea más fuerte que mi deseo. Guíame con señales claras, con sabiduría celestial, con consejo oportuno. Y si en algún momento me equivoco, redirígeme con misericordia. Me niego a vivir según mi entendimiento; caminaré por fe, no por vista. Tú eres mi Norte.
En el nombre de Jesús, amén.
Señor, antes de pedirte algo, quiero agradecerte por todo. Gracias por no soltarme cuando me alejé, por hablarme cuando ya no escuchaba, y por sostenerme incluso en los días en que no oré. Eres tan fiel, tan constante, tan paciente conmigo. Me has dado más de lo que merezco y menos de lo que mis errores exigían. Hoy elijo vivir en gratitud, no en queja; en gozo, no en ansiedad; en generosidad, no en escasez. Que cada parte de mí testifique que eres bueno. Y que cada día, incluso en lo más ordinario, sea una proclamación de que Tú reinas en mi vida. Te pertenezco, soy Tuyo y nada podrá arrebatarme de Tus manos. En el nombre de Jesucristo, amén.