Pedro, no espero que entiendas algo que en tu vida vas a poder sentir, pero te cuento que los kilos que engordé en el embarazo me dan exactamente igual.
Estoy hablando del dolor de una lesión a nivel muscular y oseo que no te permite casi caminar durante cuatro meses. Hablo de mover las piernas para sentarte, levantarte, agacharte, moverte o simplemente descansar en una cama y literalmente no poder hacerlo. Ni hablar de las horas que pase pegada al inodoro cuando me hubiera gustado estar disfrutando con mi pareja o trabajando. Hablo de lo horrible que es escuchar buenas experiencias y encontrarte con que la tuya no es asi. Hablo de encontrarte con cosas que no sabías que te podían pasar porque nadie las habla. Que no es que no queres tener un lindo embarazo, ojalá. La belleza para mi pasó por otro lado, pero me niego a sentarme en una conversación y mentir. Si dijera que fue perfecto quizas me matarías por romantizarlo. Despues me acuerdo que sos hombre y que no tenes ni idea. Igual, hay mujeres que opinan como vos.
No voy a salir a decir algo que no me pasó para que las mujeres que no tienen un embarazo “perfecto”, se sigan sintiendo culpables de que así sea. Tengo todo el tiempo del mundo para contarte lo increible que es mi hija, cuánto la amo. Lo bueno que es mi marido como padre y compañero. Lo feliz que me hacen los dos. Lo que no tengo son ganas de sentarme a decir lo que alguien mas quiere escuchar porque si no lo hago les molesta. El embarazo y la maternidad es lo más hardcore que puede hacer un ser humano. No es un paseo por el parque. No son nueve meses de tocarte la panza y sonreirle a la personita que tenes adentro y a tu marido y ya, aunque lo hagas igual pese a cualquier dolor o sintoma que estes teniendo porque la verdad que nuestro cuerpo es increible. No lo voy a naturalizar nunca.
Es necesario que como hombre, o como persona, sepas que la transformacion que una mujer atraviesa para volverse madre es inconmesurable. No todo necesita llegar a un extremo para decir que no la pasaste bien. No todo dolor necesita ser irreversible para que vos decidas si fue suficiente para llamarlo “traumatico” o no.
Es absolutamente criminal que el cariban no lo pase el seguro. Estamos hablando de que hay mujeres que se tiran 9 meses de embarazo vomitando varias veces al día. 9 meses así. Y el medicamento vale una auténtica pasta. Siendo además el único que puedes tomar.
tengo un dolor en el corazón que no puedo ni siquiera ponerlo en palabras y me va a acompañar hasta el último día de mi vida, abracen mucho a sus papás amigos
Mataron a los policías cubanos que no existían pero que cuidaban al dictador Nicolás Maduro que no era dictador pero que había secuestrado a presos políticos que tampoco existían pero que ya fueron liberados. Ah, ok.
- Sus familiares saben dónde está.
- Fue esposado con las manos al frente.
- Ha aparecido públicamente, sin señales de tortura.
- Se le ha dado agua y alimentación.
- Se le presentó en un juzgado en menos de 48 horas.
A diferencia de miles de presos políticos a los que no se les ha dado un debido proceso.
Sí, señores.
Estamos viendo a Maduro preso.
Esposado.
Vestido como todo reo.
Disfrutemos el momento que por años pensamos que jamás tendríamos la oportunidad de presenciar.
Es nuestro.
Salí de Venezuela hace 7 años ya, porque me pusieron una pistola en la cabeza a plena luz del día. 19 años tenía. Iba caminando a la universidad.
Me costó entender que eso pasó básicamente porque no había consecuencias para los criminales reales, como suele ser en las dictaduras.
Me fui aterrada y sin ganas de volver. Estaba chica y me costaba separar lo que es el gobierno vs. lo que es la patria.
Afuera lo entendí. Y me dolió muchísimo darme cuenta que amaba mi país más que a nada y que el recelo venía de que nunca quise ser una exiliada. Qué sensación tan fea lo que es el despojo y más cuando ni siquiera has terminado de formar tu identidad.
Por fortuna y bendición, migré a un país que amé profundamente desde el momento en que llegué. Me acogió, me permitió crecer, lo hice mi casa y lo sigo amando. Amo su cultura, sus costumbres y sobre todo a su gente.
Pude crecer, recorrer distintas tierras, sanar y ser feliz en ese proceso. País que visito, país del que me recorro al menos tres ciudades como queriendo entender cómo funciona desde adentro. Me voló la cabeza conocer formas de pensar tan diferentes e interesantes. Ese intercambio constante me recordaba lo que somos en Venezuela y lo que no. Nos empecé a recordar con cariño y con nostalgia.
Ya cuando sané y quise volver de visita, era demasiado tarde.
Para bien o para mal, tengo nacionalidad española y venezolana. La española me permitió moverme libremente por el globo, con la excepción de que si llegaba a pisar venezuela no podía salir.
Podía visitar cualquier país, excepto el mío. Y si lo visitaba, no podía salir, a no ser que tuviera ese pasaporte venezolano que me era imposible de conseguir por distintos motivos claramente relacionados a la dictadura.
Cuento esto como un marco para decir que la intervención de hoy, de este 3 de Enero de 2026, no la celebro a la ligera. Cuando crecí no soñaba con que USA bombardeara a mi país, te lo juro.
Pero tampoco nadie te prepara para lo que es ver a una tanqueta militar aplastando los huesos de estudiantes que solo exigían derechos humanos, poder comprar comida o tener libertad.
Nadie te prepara para estar semanas sin electricidad en un país que es ridículamente rico. Nadie te prepara para lo que es llegar con una emergencia a un hospital y ver cómo se te muere un familiar en los brazos porque no hay insumos. Nadie te prepara para lo que es tener amigos presos en el centro de tortura más grande del continente, y que ese centro de tortura casualmente esté en tu país.
Una dictadura es una dictadura. Y las salidas pacificas son una utopía.
Lo intentamos todo: votar, alzar la voz, pedir ayuda, protestar, irnos, quedarnos y hasta morir por nuestra tierra.
Nada funcionó. Y la represión no solo siguió sino que tomó fuerzas. En algún punto se sintió invencible (en psicología le decimos “Indefensión aprendida”). Por eso estamos tan contentos hoy. No creemos que lo que vengan sean rosas, pero sí nos devuelve algo de esperanzas.
No tienen que venir a preocuparse por nuestro petróleo, sabemos que tenemos las reservas más grandes del planeta. Rusa y China también lo saben bien, porque nos lo han robado en las últimas dos décadas y ahí si no hemos visto a nadie diciendo nada.
Todavía nos queda mucho. Y seré cruda con esto: tampoco somos libres (aún). Pero por primera vez en 26 años está ocurriendo algo histórico en nuestro país.
Si no eres venezolano, déjanos celebrar un poquito esta sensación de alivio y de esperanza que habíamos perdido.
Si eres venezolano y estás en Venezuela, por favor cuídate mucho. Nos necesitamos a todos a salvo.
Si eres venezolano y estás fuera, te entiendo. Te abrazo fuerte y te pido nos eduquemos sobre lo que pasa para explicarlo bien. Hará falta darle visibilidad a esto para que no se tergiverse nuestra historia.
Ya la historia no es solo el pasado, sino lo que está ocurriendo hoy. Y por eso cuento la mía.