Un día después del terremoto, vuelvo a confirmar por qué me molesta tanto el fanatismo religioso. Un terremoto no es “el designio de Dios” ni un castigo divino: es un fenómeno natural.
Seré la única a la que los videos de revelación de género simulando la voz del bebé, le recuerda ese audio del video contra el aborto que nos ponían en el colegio.
A veces damos por sentado la facilidad de caminar y olvidamos lo bendecidos que somos por poder realizar cosas tan simples. Por eso, vale la pena detenernos y agradecer cada movimiento que hoy podemos hacer.