No soy victima de nadie. Muchos de mis sufrimientos son el resultado de mis malas elecciones, de mi apego emocional y de mi forma incondicional de confiar y amar de más.
yo siempre tengo que ser la que entiende, la que se tiene que acostumbrar, adaptarse, acomodarse y cambiar por el resto y casi nunca nadie lo hace por mí.