NO SE LE HACE DAÑO A LA MADRE DE TUS HIJOS
Grábatelo bien: puedes ser el más mujeriego, el más machista o el más dominante, pero a la madre de tus hijos no se le humilla, no se le maltrata ni se le destruye. Se le respeta, se le apoya y se le valora. Solo por haber traído a tus hijos al mundo merece un respeto que nadie debería quitarle. Es quien los cuida, quien los alimenta, quien los lleva a la escuela y quien está cuando tú no estás. Tus hijos la aman porque ella es su hogar. Entonces, ¿qué clase de hombre dedica su tiempo a hacerle daño? Eso no demuestra poder, demuestra cobardía. Y cada golpe, cada insulto y cada intento por destruirla solo te convierte en un hombre más pequeño.