El problema con estas creaciones es que exageran el argentinismo y sus modismos. Podes simplemente hablar normal, no hace falta que estés todo el tiempo puteando en argentino, las personas normales hablan normal.
El problema realmente es que un treintañero que estudió y dedica su vida a animar dibujitos de ciencia ficción inspirados en series japonesas tiene un perfil y crianza absolutamente opuestas a la de un adolescente pobre "tumbero" de La Quiaca. Resultando en intentos de bardeo bastante vergonzosos.
Okupas también es una serie argentina llena de villeros que hablan como villeros y ahí justamente los diálogos son uno de sus puntos más fuertes porque están muy bien escritos e interpretados.
También es incompatible tomar tanto de la estética japonesa (no solo en diseños, sino dirección visual, estilo expresivo, tipo de interacciones, conflictos, introspección, etc) e intentar aplicarlo sobre negros con nene malo. Son cosas de ñoño, de rarito. Sos un rarito. No da que te hagas el tumbero.
Es decir, el perfil que requiere hacer esta serie es opuesto y mutuamente excluyente con el perfil que busca representar. Como los yanquis blancos nerds sobre-escolarizados obsesionados con el rap y la cultura negra. Y por lo general cuando se busca representar algo en el arte es conveniente apegarse a lo que uno realmente conoce.
la nueva compañera de laburo que arranca a trabajar con vos 5 días después de haber cortado con la infumable de tu ex y que explícitamente hayas dicho necesito al menos 1 año de estar solo pero al segundo turno que comparten juntos ya saben que se van a enganchar