Nunca fueron novios.
Pero él la llamó "mi único amor verdadero".
En 1992 eligió a Whitney Houston para El Guardaespaldas cuando casi nadie apostaba por ella. Le dijo:
-“Si tú no haces esta película, yo tampoco la hago”.
Esperó un año entero.
Le prometió que no la iba a dejar caer.
Y cumplió.
En el set se convirtió en su guardaespaldas de verdad.
El director no se sentía cómodo con ella.
Kevin la guiaba, le tomaba la mano y le decía que era hermosa cuando ella dudaba de todo.
-“Yo le hice una promesa a ella, no a él”.
“Yo te voy a cuidar”.
Y lo hizo.
Le pidió que no trajera séquito.
Fue idea de él que cantara I Will Always Love You a capella al principio.
Sin música, solo su voz.
Porque quería que se notara que lo sentía de verdad.
Cuando Whitney murió, Kevin escribió:
“La dejé caer, debí haber estado ahí y no estuve.
El resto de mi vida voy a vivir con ese dolor.
La salvé entonces, debí haberla salvado ahora.
Ella era mi único amor verdadero.
Todavía tengo I Will Always Love You como tono de llamada”.
En el funeral habló 17 minutos.
No quiso recortar.
Dijo que Whitney, a pesar de ser la más grande, siempre se preguntaba:
“¿Soy suficiente?
¿Soy bonita?
¿Les voy a gustar?”.
Y le contestó delante de todo el mundo:
-“No eras suficiente, eras grande.
Cantaste la canción entera sin banda.
Tú hiciste la película.
No eras solo bonita, eras tan hermosa como una mujer puede ser.
La gente no solo te quería, Whitney, te amaba”.
Nunca fueron una historia de amor convencional.
Fueron algo más raro y más triste:
El hombre que la eligió, la protegió y nunca dejó de guardarla…
Ni siquiera después de que ella se fuera.
Y cada vez que suena esa canción, todavía la está cuidando.