📌 Hoy se quebró mi confianza en el sistema. Y lo siento por quienes todavía intentan ser la excepción, pero la decadencia abunda.
No termino de acostumbrarme al encuentro con jueces serviles y timoratos, capaces de escribir libritos sobre garantías, debido proceso y motivación, pero incapaces de sostener esos principios cuando deben decidir.
Se subordinan a fiscales inoperantes.
Se subordinan al poder de turno.
Se subordinan al sueldito.
Y así administran justicia, sin motivación, sin certeza, sin estándar probatorio, como si el “más allá de toda duda razonable” fuera una frase decorativa y no el límite mínimo frente al poder punitivo.
No razonan.
No controlan.
No garantizan.
Solo evidencian lo profundamente distorsionado que está el sistema.
En lugar de argumentos, parece que habrá que empezar a llevar huesos.
Existen madres que no aman a sus hijos, no los ven como seres independientes sino como objetos de su posesión y cuando aparece alguien que rompe esa dinámica, no lo integran, sino que lo viven como amenaza.
Cuando dejan de poder poseer, empiezan a intentar controlar. Muchas veces ese control está disfrazado de cuidado o interés. Se percibe como una invasión constante a la pareja, las amistades o cualquier vínculo que aleje a su hijo-objeto de ella.
Cuando ya no pueden controlar, intentan destruir al tercero ajeno, al menos simbólicamente. Ahí aparecen las descalificaciones a las amistades o la nuera, las críticas constantes, la invasión de los espacios, la competencia explícita por el lugar prioritario en el deseo del hijo.
Esto, que en la vida cotidiana suele quedar en la dinámica vincular y lo psicológico, en casos extremos puede escalar a un pasaje al acto.
En el caso específico de México vemos justamente ese punto de quiebre: un escenario en el que fallaron todos los frenos inhibitorios y la mujer colocó su deseo por encima de la ley. Desde una lectura psicoanalítica, esto se acerca a una estructura perversa: hay reconocimiento de la ley, pero también una posición subjetiva que se siente por encima de ella.
Eso permite entender, por ejemplo, la liviandad con la que responde que la nuera la hizo enojar. No hay elaboración del acto, ni registro del otro como sujeto. La ausencia de angustia o culpa no es solo frialdad: es coherente con una lógica donde el otro es un objeto, no alguien con entidad propia. En su forma más extrema, esto se acerca a lo que hoy se describe como rasgos psicopáticos.
Respecto de los hijos que crecieron en estas dinámicas, suelen quedar entrampados en una simbiosis que no les permite asumir una posición adulta. No logran separarse porque cualquier intento de autonomía es vivido como traición, y muchas veces su equilibrio psíquico depende de sostener a la madre en ese lugar de poder.
Entonces, ya lo dije antes y lo repito: SALGAN DE AHÍ HERMANAS.
Lo que estuvo mal con Correa está mal con Noboa.
Lo que convirtió a Daniel Ortega y a Maduro en dictador también lo convierte en dictador a @DanielNoboaOk.
Insisto: No es tan difícil comprender eso. Lo otro, el aplaudir los abusos de su dictador de preferencia es servil y ser vil.
Les anticipo: se viene otro noviembre trágico para la autocracia. 💪🏼💪🏼
«Todo el mundo se está quejando», grita María José Pinto, vicepresidenta y encargada del Ministerio de Salud por decreto, a la responsable de un centro de salud en San Antonio de Pichincha, quien le explica que no tienen personal disponible para la alta demanda de pacientes.
Pinto es una autoridad clave en el gobierno del presidente Daniel Noboa, quien ha puesto a cinco ministros de Salud, sin ni siquiera lograr contener la evidente crisis que intentaron negar. Entre ellos, Édgar Lama, quien negó la necesidad de declarar en emergencia el crecimiento de tuberculosis en las prisiones.
La falta de insumos médicos —que compran las familias con los pocos recursos que tienen, e, incluso, el personal de salud en un gesto desesperado y solidario—, la ausencia de personal, amenazas del crimen organizado y sueldos dignos son responsabilidad del Estado. En este caso, del gobierno que ELLA REPRESENTA.
¿Con gritos y humillación explotada es que se dirige a su jefe, responsable político de este desastre, o así se hace el show contra trabajadoras para mostrar su tan indignado sentimiento?
Increíble. Obviamente les pareció una buena idea difundir como propaganda algo que demuestra el espíritu de su gestión.
🔴𝗛𝗼𝘆, 𝟴 𝗱𝗲 𝗱𝗶𝗰𝗶𝗲𝗺𝗯𝗿𝗲 𝗱𝗲 𝟮𝟬𝟮𝟱, se cumple un año desde que el Estado ecuatoriano —con uniforme— se llevó a 𝗝𝗼𝘀𝘂é, 𝗜𝘀𝗺𝗮𝗲𝗹, 𝗡𝗲𝗵𝗲𝗺í𝗮𝘀 𝘆 𝗦𝘁𝗲𝘃𝗲𝗻. Un año desde que cuatro niños fueron convertidos, por la fuerza, en “objetivo militar”. Un año desde que el Estado decidió que su custodia podía convertirse en su condena.
Qué terror debieron sentir estos cuatro niños cuando 𝗹𝗮 𝗮𝘂𝘁𝗼𝗿𝗶𝗱𝗮𝗱 𝗾𝘂𝗲 𝗱𝗲𝗯í𝗮 𝘀𝗲𝗿 𝗿𝗲𝗳𝘂𝗴𝗶𝗼 𝘀𝗲 𝘃𝗼𝗹𝘃𝗶ó 𝘃𝗲𝗿𝗱𝘂𝗴𝗼: la violencia convertida en un juego sádico de poder. En qué pensaron, a quién llamaron en silencio, qué nombre les sostuvo por dentro cuando todo alrededor les gritaba que no había salvación. Y apenas podemos imaginar lo que han tenido que soportar sus madres y padres en el juicio: escuchar, detalle tras detalle, cómo fueron tratados sus hijos. 𝗨𝗻 𝗱𝘂𝗲𝗹𝗼 𝘀𝗲𝗰𝘂𝗲𝘀𝘁𝗿𝗮𝗱𝗼, 𝘀𝗶𝗻 𝘁𝗿𝗲𝗴𝘂𝗮 𝗻𝗶 𝗽𝗶𝗲𝗱𝗮𝗱. 𝗨𝗻 𝘃𝗲𝗿𝗱𝗮𝗱𝗲𝗿𝗼 𝗮𝘀𝗲𝗱𝗶𝗼 𝗮 𝗹𝗮 𝗰𝗼𝗿𝗱𝘂𝗿𝗮.
Y en medio de ese dolor, la indolencia del discurso del gobierno que insinuó que “estaban robando”. Una frase que nunca buscó la verdad, sino rebajar su humanidad, hacerlos menos niños, volverlos “explicables”. Y luego, ese mismo poder quiso vestir el dolor con un gesto patriótico: antes incluso de saberse si estaban con vida, el presidente como anticipando lo sucedido, expresó su deseo de declarar a los niños héroes nacionales. Ese gesto —sin una palabra sostenida de acompañamiento real a las familias, sin una postura firme frente a la responsabilidad estatal— terminó convirtiéndose en una nueva y brutal agresión.
El juicio penal a los 𝟭𝟳 𝗺𝗶𝗹𝗶𝘁𝗮𝗿𝗲𝘀 𝗶𝗺𝗽𝗹𝗶𝗰𝗮𝗱𝗼𝘀 ha dejado claro que aquí no hablamos de un “exceso” aislado. Hablamos de v𝗶𝗼𝗹𝗲𝗻𝗰𝗶𝗮 𝗲𝘀𝘁𝗮𝘁𝗮𝗹 𝗲𝘅𝘁𝗿𝗲𝗺𝗮 𝗰𝗼𝗻𝘁𝗿𝗮 𝗻𝗶ñ𝗼𝘀 𝗯𝗮𝗷𝗼 𝗰𝘂𝘀𝘁𝗼𝗱𝗶𝗮 y de una cadena de mando que ha normalizado una 𝗻𝗲𝗰𝗿𝗼𝗽𝗼𝗹í𝘁𝗶𝗰𝗮 𝘀𝗲𝗹𝗲𝗰𝘁𝗶𝘃𝗮 como herramienta de poder y control. Una discriminación estructural que jerarquiza la protección especial y reforzada de la niñez y empuja la idea más brutal: 𝗵𝗮𝘆 𝗻𝗶ñ𝗼𝘀 𝗾𝘂𝗲 𝗶𝗺𝗽𝗼𝗿𝘁𝗮𝗻 𝗺á𝘀 𝗾𝘂𝗲 𝗼𝘁𝗿𝗼𝘀 𝘆 𝗲𝘀𝘁𝗼𝘀 ú𝗹𝘁𝗶𝗺𝗼𝘀 𝗽𝘂𝗲𝗱𝗲𝗻 𝗹𝗹𝗲𝗴𝗮𝗿 𝗮 𝘀𝗲𝗿 𝗱𝗲𝘀𝗲𝗰𝗵𝗮𝗯𝗹𝗲𝘀.
Cuando el Estado decide que hay niños prescindibles y la sociedad lo tolera, la democracia deja de velar por el bien común y se vuelve privilegio de unos pocos —y eso nos deshumaniza a todos. Es aquí cuando sin condición humana compartida se puede justificar todo tipo de atrocidades como el perfilamiento racial, la criminalización de la pobreza, la desaparición forzada, la tortura y la violencia sexual contra niños.
𝗘𝘀𝘁𝗲 𝗮𝗻𝗶𝘃𝗲𝗿𝘀𝗮𝗿𝗶𝗼 𝗻𝗼 𝗲𝘀 𝘀𝗼𝗹𝗼 𝗺𝗲𝗺𝗼𝗿𝗶𝗮. 𝗘𝘀 𝗹𝗮 𝗳𝗿𝗼𝗻𝘁𝗲𝗿𝗮 𝗲𝗻𝘁𝗿𝗲 𝘂𝗻 𝗽𝗮í𝘀 𝗾𝘂𝗲 𝗽𝗿𝗼𝘁𝗲𝗴𝗲 𝘆 𝘂𝗻 𝗽𝗮í𝘀 𝗾𝘂𝗲 𝗽𝗲𝗿𝗺𝗶𝘁𝗲 𝗲𝗹 𝗵𝗼𝗿𝗿𝗼𝗿. Es una decisión colectiva sobre qué país queremos ser.
𝗣𝗼𝗿𝗾𝘂𝗲 𝗻𝗶𝗻𝗴ú𝗻 𝗻𝗶ñ𝗼 𝗲𝘀 𝗱𝗲𝘀𝗰𝗮𝗿𝘁𝗮𝗯𝗹𝗲. Y ningún uniforme, ningún estado de excepción, ninguna narrativa de seguridad puede normalizar lo inaceptable.
Que el dolor de las familias de los niños de Las Malvinas no camine solo. Nunca.
Que ningún uniforme esté por encima del cuidado y la protección de la niñez.
Que la justicia no tenga miedo de decir la verdad.
𝗬 𝗾𝘂𝗲 𝗲𝗹 𝗽𝗮í𝘀 𝗻𝗼 𝗼𝗹𝘃𝗶𝗱𝗲 𝗹𝗼 𝗲𝘀𝗲𝗻𝗰𝗶𝗮𝗹: 𝘀𝗶 𝘂𝗻 𝗻𝗶ñ𝗼 𝗻𝗼 𝗲𝘀𝘁á 𝗮 𝘀𝗮𝗹𝘃𝗼 𝗱𝗲𝗹 𝗘𝘀𝘁𝗮𝗱𝗼, 𝗻𝗮𝗱𝗶𝗲 𝗹𝗼 𝗲𝘀𝘁á.
#NiPerdónNiOlvido #LosCuatroDeGuayaquil #LosNiñosDeLasMalvinas
Que deplorable es el cerco mediático gubernamental. Ya no les alcanza ni la narrativa del anticorreismo para lavarle la cara a un gobierno que tiene, al menos, un caso de corrupción por semana.
Esos altavoces y centros digitales difunden noticias de vínculos con el narcotráfico de otros, tratando de ocultar estudios que embarran a las empresas exportadoras de la fruta vinculadas diractamente con el gobierno. No, ni siquiera hay periodismo de investigación, solo de opinión.
Otros medios de comunicación más de la sierra, cuando hacen sus entrevistas, sus panelistas no pueden ni siquiera nombrar "una obra" y, sonríen insultantemente aduciendo que la comparación es con el gobierno de hace 8 años.
Pero de todo esto, lo más importantes es que, de a poquito, la gente va tomando conciencia y, cada vez, es más insuficiente ese argumento de "mira ellos son más malos".
Son ellos quienes gobiernan, son ellos los responsables de los hospitales desabastecidos, son ellos quienes firman contratos como Progen y niegan a Healthbird, son ellos quienes defienden viajes turísticos de "representación", son ellos los que están profundizando el descalabro del país con un discurso de odio al que piensa, y no digo pensar diferente, porque realmente cuesta pensar que ellos lo hagan.
Es obligatorio pensar más allá de la dicotomía del anti y del pro. Es momento de superar ese discurso y dejarle de dar comidilla a esos analistas qué toda su vida se reduce a si vuelve o no un ex presidente.
La política en Ecuador es y debe ser más que eso. Es obligatoria #UnaPolíticaDiferente.
Hoy una bebé en Taisha murió porque le picó un alacrán y el centro de salud no tuvo en stock el antídoto. A la mamá le entregaron el cadáver en una caja de cartón.
Esto debería ser lo que nos empuja a las calles. De estas injusticias deberíamos quejarnos. Esto, que desprecia a la más elemental dignidad humana, debería ser lo que ofenda nuestras piadosas conciencias católicas.
Porquería de país, en dónde la vida no vale nada.
La única que no fue corrupta en ese sistema infestado de ratas.
Bendita la hora en la que salí de ahí.
¿Temores de qué, Álvaro?
Lo que realmente “despertaste” fue la alarma de cómo este gobierno intentó torcer la ley para que tú puedas ser ministro, pese a tu historial:
🔴 Estás en los chats de Villavicencio pidiendo dinero
🔴 Tenías impedimento legal para ejercer función pública
🔴 Y en menos de 24 horas ya te lo habían levantado con tráfico de influencias
🔴 Tienes dos procesos: uno por paternidad y otro por alimentos
¿Eso es lo que quieres vender como persecución política?
Por favor.
Lo único que te persigue es tu propio prontuario.
Y todavía tienes el descaro de jugar a la víctima.
Cuando tú fuiste el beneficiario de una estructura que se mueve rapidísimo
solo cuando es para limpiar expedientes a los amigos del poder.
¿Y sabes qué es lo más indignante?
Que un deudor de alimentos como tú pretendía dirigir el ministerio que ahora absorbe al de la Mujer.
Qué insulto para las mujeres que este país deja solas mientras tú te haces el héroe.
Este no es el Nuevo Ecuador del que tanto hablan.
Es el mismo de siempre, pero más vulgar,
más vomitivo,
más descarado.
No te hagas el mártir, Álvaro.
No caíste por tu “alto perfil”.
Caíste porque te descubrieron.
Y si esta es tu idea de servicio público…
el país te queda enorme.
“El IESS no aguanta más”: y se lo escuchamos decir a quien jamás se ha hecho atender del IESS, y quien tiene seguro médico privado.
Quitarle esa asistencia a la gente que realmente lo necesita, a los miles de jubilados que tratan de sobrevivir con su pensión, me parece inhumano; pero que fácil es decir “el
IESS no va más” desde su jaula de cristal. Y si ponemos a gente óptima tras el IESS y no a puro improvisado que no hace desde lo más elemental como es cobrar las miles de glosas impagas? Ahí está la plata: pero prefieren no cobrar y seguir aceptando afiliaciones indebidas.
Hay que explotarles la burbuja a ver si así entienden un poco.
En el Ecuador no necesitamos cambio de Constitución.
Necesitamos cambio de políticos y gobernantes que estén dispuestos a respetar la Constitución y la Ley.
#ATENCIÓN | "Estamos tranquilos todo el 2025 y 2026”. Daniel Noboa, presidente candidato, habla de la situación energética de Ecuador. https://t.co/zT5gGQviNh
No son demócratas si justifican que Noboa haga lo que quiera con la vicepresidencia.
No son demócratas si van a votar para que la mamá de su candidato a presidente sea la que tenga la función de fiscalizar a su hijo.
El político que ofrece aumento de penas para reducir el crimen equivale al médico que ofrece curar el cáncer con aspirina.
No sean ingenuos. Exíjanles más a sus candidatos.
Este el ejemplo de que un abogado puede interpretar el derecho según los intereses de quien le paga.
El uso de la licencia tiene sentido porque no se puede permitir que un presidente haga uso de recursos públicos en su beneficio y porque compite en desigualdad de condiciones.