Un día vas a entender que quienes se fueron no se llevaron nada. El amor era tuyo, la bondad era tuya y la luz era tuya. Nada de eso les pertenecía; todo sigue intacto adentro tuyo.
A quienes le mandas los primeros mensajes cuando pasa algo inusitadamente malo o increíblemente bueno. Esas son nuestras personas. El lugar que sirve de refugio y de descanso. De ahí no hay que irse