Varias fuentes nos han informado de una incursión por la frontera norte de guerrilleros colombianos, impulsada por el Gobierno de Petro.
Cuidaremos nuestra frontera y a nuestra población.
Presidente Petro, dedíquese a mejorar la vida de su gente en vez de querer exportar problemas a países vecinos.
He leído su historia y me parece una barbaridad que esto esté pasando en España.
En 2022 sufrió una violación múltiple en un centro tutelado.
Tras intentar quitarse la vida, quedó parapléjica.
Ahora, el sistema le da luz verde para morir en vez de garantizarle apoyo, tratamiento y dignidad para vivir.
En 24 horas, Noelia será la primera persona en recibir la eutanasia por depresión en España.
Esto también es un fracaso colectivo.
Este es el fin último de las organizaciones de “derechos humanos”.
Vean todo el caso, desde el inicio hasta el final que pretenden; cada uno de los pasos es parte de la “tutela de derechos humanos” conseguida con sus “luchas y conquistas”.
Jamás los escucharemos, no importa cuánto nos ataquen.
No tienen nada que venir a decirnos; más bien, nosotros deberíamos estar denunciándolos a ustedes por lo que le hacen a mujeres como Noelia.
El mundo necesita urgentemente liberarse de estas organizaciones, que no son más que los bufetes de abogados de los delincuentes, que prefieren LITERALMENTE matar a las víctimas en lugar de protegerlas.
Hay personas profundamente confundidas que exigen respeto, pero al mismo tiempo celebran, aplauden y normalizan que figuras como el “conejito malo” las insulten, las cosifiquen y las degraden a través de sus canciones y videos (mujeres reducidas a objetos, lenguaje explícito, uso y descarte presentados como falso “empoderamiento”).
No se puede reclamar dignidad mientras se festeja la humillación, ni hablar de libertad mientras se aplaude la propia degradación. Esa contradicción revela una profunda incongruencia moral.
Como hispanos, es natural que ciertos símbolos nos emocionen: ver nuestras banderas, escuchar el nombre de nuestros países o ver a alguien bailar salsa en uno de los escenarios más mediáticos de Estados Unidos. Eso apela a la identidad y a un legítimo orgullo cultural.
Pero una cosa es reconocer que esos elementos pueden tocar una fibra sensible, y otra muy distinta es concluir que quien los utiliza nos representa y, por ello, hay que aplaudirle todo, lo bueno y lo malo. Que algo te haya emocionado no significa representación total. Los símbolos aislados no redimen un mensaje de fondo vulgar y degradante. Confundir ambas cosas es renunciar al discernimiento.
No confundamos el ruido, la fama y el éxito mundano con la verdadera victoria. Aparecer en el Super Bowl, acumular reproducciones o dominar tendencias no convierte el vacío moral en virtud; muchas veces solo amplifica la decadencia y la presenta como referencia.
El aplauso del mundo no siempre es señal de verdad, y la popularidad jamás sustituye a la dignidad.
No todo lo que brilla es oro.
El problema más grave es que este tipo de mensajes termina afectando directamente a niños y jóvenes que, por falta de referentes sólidos, imitan conductas dañinas simplemente porque vienen envueltas en fama, aplausos y validación mediática.
Por eso abundan las personalidades woke: muy sensibles para exigir respeto, pero curiosamente muy complacientes cuando el desprecio viene disfrazado de “arte”, éxito o rebeldía.
Cuando un hombre cree en Dios y se deja usar por Él, cambia la historia.
Cuando un hombre cree solo en sí mismo y se deja usar por el mal, pierde su vida… y arrastra a muchos consigo.
No entiendo por qué, si las verdaderas estrellas del Super Bowl son los jugadores, ellos no tienen voz ni voto sobre lo que ocurre en el show de medio tiempo.
El espectáculo existe gracias a su esfuerzo, a su disciplina y a su talento.
Ellos son quienes ponen el cuerpo, asumen el riesgo y sostienen el trabajo durante toda la temporada.
El show es de ellos.
No de las modas culturales,
no de agendas ajenas al deporte,
ni de agendas progres.
Si el medio tiempo se ha convertido en un espacio woke que muchos jugadores, familias y aficionados no comparten, deberían tener el derecho de decirlo y de influir en lo que ahí se presenta.
El Super Bowl debería unir, no imponer.
Celebrar el mérito deportivo, no eclipsarlo.
Respetar a quienes hacen posible el evento, no usarlos como pretexto.
Hoy muchos saben que el conejito malo hará sus travesuras en el medio tiempo,
pero pocos saben qué equipos llegan a la final,
y menos aún conocen el nombre de los jugadores o de los entrenadores.
Eso dice mucho.
El experimento social wokista se volvió más famoso que el deporte mismo:
Bad Bunny se ha convertido en un arma de destrucción tóxica masiva, disfrazada de espectáculo.
Los invito a que apaguen la televisión durante el medio tiempo y aprovechen ese momento para rezar por la conversión del mundo y por la conversión nuestra de todos los días.
El Conejito Malo ganó el Grammy del año.
Qué tiempos aquellos en los que ese premio lo recibían Frank Sinatra, Adele o Stevie Wonder.
Hoy basta con ponerse vestidos, balbucear letras ininteligibles, glorificar la vulgaridad y cantar con la boca llena de comida para que te lo regalen.
Este personaje afirma que no somos animales, pero se comporta como tal.
Dice que el ICE es “salvaje”, mientras su música promueve lo más salvaje del instinto: sin orden, sin belleza y sin responsabilidad.
Este tipo no le sirve a la sociedad,
y mucho menos a los niños.
Háganse un favor:
apaguen la tele, apaguen el ruido
y recuperemos el sentido común, la cultura, la moral, la belleza y la dignidad.
La crítica al ruido tóxico del conejito malo Bad Bunny no es un ataque a la música ni a un país.
Es una defensa de la cultura y, sobre todo, de los jóvenes.
El ruido disfrazado de arte forma malos hábitos, moldea el lenguaje y mal educa el alma.
Por eso, cuando se normaliza lo vulgar, lo violento, lo salvaje o lo vacío, el daño no es simbólico: es real.
Puerto Rico, México y toda Hispanoamérica están llenos de cantantes con talento auténtico, grandes voces y mensajes que construyen.
Eso es lo que merece ser promovido, celebrado y premiado.
Lo que degrada no es arte.
Lo que eleva, sí lo es.
Defender una cultura que dignifique no es censura.
Es responsabilidad moral.
Es sentido común.
El arte sin moral enferma y destruye.
Por eso invito a todos los artistas a usar los talentos que Dios les dio para elevar la dignidad humana y hacer de este mundo un lugar mejor.
Lo digo con humildad y verdad:
hubo un tiempo, hace más de 20 años, en el que yo mismo fui irresponsable y contribuí, con mi comportamiento y con parte de la música que promovíamos, a influir negativamente en la juventud.
Sin darme cuenta y gobernado por la ignorancia, terminé haciendo lo mismo que hoy critico.
Pero nunca es tarde para cambiar.
Me arrepentí, cambié y hoy trabajo para reparar ese daño.
Lo hago a través de películas como Bella, Little Boy, Sound of Freedom, Cabrini, y próximamente Zero AD y Sound of Freedom 2.
Todo para la mayor gloria de Dios.
Ánimo.
Si se puede.
No soy venezolano, pero viví un tiempo en Venezuela, todo por la búsqueda de un sueño, fueron tiempos maravillosos. Escuchar el alma llanera, en la ceremonia de los premios Nobel(Danny Ocean) es algo emotivo y tan justo a un pueblo maravilloso, dolido, maltratado; pero que nunca ha dejado de ser luchador y ante todo alegre ..
😮 El sacerdote de los Heraldos del Evangelio unge con los santos óleos a las víctimas de un accidente de tránsito en Maringá, Paraná, Brasil.
🙏 Señor, danos muchos sacerdotes santos🙏
Charlie Kirk murió a los 31 años
Estamos desconsolados. Charlie fue uno de los más grandes patriotas. Era un querido amigo que amaba a Estados Unidos y, sobre todo, amaba a Nuestro Señor. Estamos viviendo una época difícil en Estados Unidos. Este país necesita oraciones más que nunca. Oremos por Erika, su esposa y sus dos hijos pequeños que dejó atrás. John Yep, presidente de Católicos para Católicos.
Dale, Señor, el descanso eterno a su alma y brille para él la luz perpetua.
Has repetido el Padre Nuestro cientos de veces.
Pero si entendieras lo que realmente dice en arameo y griego, dejarías de rezarlo en automático.
Aquí están 8 verdades que la mayoría desconoce. 🧵
🇺🇸 | ÚLTIMA HORA — La cuenta oficial de Elmo en 𝕏/Twitter fue hackeada y publicó mensajes antisemitas y ataques contra Donald Trump, exigiendo “liberar los archivos” de Epstein.
Las publicaciones ya fueron eliminadas.
🚨🇺🇸 | La vida se abre camino: Los abortos en Carolina del Sur cayeron un 63% tras la implementación de la Ley del Latido del Corazón, que obliga a los médicos a mostrarle a las madres el latido del corazón de sus hijos y darles 24 horas para pensar antes de realizar un aborto.
🇨🇦 | Un hombre en Toronto corrió 1.105 km en un año, planificando cada ruta para que, al unirlas en un mapa, formaran la imagen de una figura en movimiento.