Qué vuelvan las Melbas originales!
Y que vuelva Twitter! Harta de posteos con operaciones matemáticas, con "no hay nombres que empiecen con R", e historias emotivas escritas con IA.
¿Dolor de espalda? ¿Un tumor óseo?
Hoy, 1 de julio, se cumplen 105 años de un hito que evitó que miles de niños terminaran doblados. Es 1921. Albert Calmette y Camille Guérin logran lo imposible: la vacuna BCG contra la tuberculosis.
A ver, que no os engañen los poetas románticos: la tuberculosis no es solo toser sangre en una buhardilla. Para un traumatólogo, el mycobacterium tuberculosis es un polizón. Viaja por la sangre y se zampa el esqueleto. Antes de esta vacuna, las consultas de ortopedia estaban llenas de casos de espondilitis tuberculosa (la enfermedad de Pott).
¿Os acordáis del pequeño Tim de Cuento de Navidad? Pues mucho se ha teorizado sobre qué le pasaba. Para mi libro elegí el raquitismo, pero la tuberculosis ósea también encaja de cine: columna destruida y muletas.
La tuberculosis ósea es el doble agente definitivo: en una radiografía simula ser un tumor. Te vuelve loco hasta que cultivas el bicho.
Pero las vacunas han funcionado tan bien, que ahora Internet está lleno de "supervivientes" que claman a los cuatro vientos que no sirven para nada. Se graban con la columna recta y sin una sola deformidad ósea.
Amigo, estás vivo gracias a la ciencia que tanto cuestionas. Si hubieras nacido en 1920, estarías pidiendo limosna con un corsé de yeso. Porque la ignorancia es un lujo que sólo te puedes permitir porque otros se vacunaron antes que tú. Salud.
#LaTraumatologaGeek