Suelta en el suelo la bolsa de cuero y tela en la que carga con sus cosas, tomando asiento para observar con calma, y en casi la total oscuridad, el cielo nocturno.
Estirando las piernas y todo, solo le falta acabarse la carne curada que ha reservado para el momento de "cenar."
Empuja la puerta de madera de la posada en la que, si sus cรกlculos no fallan por la posiciรณn del sol, ha dormido como 17 horas.
ยกY se ha saltado el desayuno!