"NO NOS ABANDONÉIS
OS NECESITAMOS"
Lo ha dicho Vivas ENTRE LÁGRIMAS porque sabe que de repente Ceuta ha salido de los informativos.
Si vas a hacer un Rt hoy, hazlo a este post.
CEUTA, NO TE OLVIDAMOS
El #Papa se detiene a rezar ante la placa con la inscripción “Hic decederunt”, que conmemora la masacre ocurrida el 2 de septiembre de 1792 durante la Revolución Francesa.
Más de 100 sacerdotes y religiosos fueron asesinados por negarse a prestar un juramento contrario a la fe.
Me ha llegado esta maravilla:
En mi comunidad de vecinos votan los hijos, nietos y bisnietos de todos los que alguna vez han tenido un piso en el edificio, aunque lo vendieran hace cincuenta años y sus descendientes no hayan pisado España… perdón, el portal, en toda su vida.
Es muy divertido, porque ya son unos 170 y los que vivimos aquí apenas somos 20. Muchos no saben dónde está el edificio, no hablan con ningún vecino y algunos confunden nuestra calle con una localidad de la provincia de Córdoba (Argentina) pero participan activamente en su gestión. Al fin y al cabo, su antepasado tuvo un tercero interior durante seis meses en 1964, así que sería injusto negarles el derecho a decidir cómo debemos vivir los demás.
Gracias a ellos, ahora tenemos un portón automático para el garaje. No tenemos garaje, pero la inauguración fue preciosa y el presidente pronunció un discurso muy emocionante sobre la recuperación de la memoria comunitaria.
También hemos instaurado el felpudo único: nadie puede utilizar un modelo distinto del aprobado en junta. Cuesta 375 euros y lo vende el vicepresidente, un señor muy majo que vive en un pueblito de San Luis Potosí (México) y que conoce perfectamente las necesidades del edificio porque pasó por delante de él una vez, durante una escala, en 1998.
La última junta acordó que solo se puede tender ropa los días impares del mes, y la de color únicamente cuando el número del día sea primo. La propuesta fue aprobada por amplia mayoría gracias al voto por correo de 106 descendientes de antiguos propietarios. Los vecinos que vivimos aquí votamos en contra, pero se nos explicó que teníamos una visión demasiado localista y que la comunidad pertenece también a quienes mantienen con ella un vínculo histórico y afectivo, aunque no sepan si tenemos ascensor.
Ahora están estudiando instalar una piscina climatizada en el cuarto de contadores, declarar festivo el aniversario de la Primera Derrama y cambiar el nombre del edificio por «Residencial Memoria Democrática». Nosotros solo hemos pedido que arreglen la gotera del quinto, pero la propuesta lleva tres años paralizada porque no despierta suficiente interés entre los comuneros de Montevideo.
Eso sí: las cuotas, las derramas y las averías seguimos pagándolas los 20 que vivimos aquí. Los otros 170 solo participan en las decisiones.
A este sistema lo llamamos «comunidad de propietarios por ley de nietos». Es impecablemente democrático: cuantos menos afectados estén por una decisión, más fácil resulta conseguir una mayoría para imponerla.
Diccionario zurdo:
Fascista = cualquier persona que no piense como yo.
Dictadura = cuando gobierna la derecha.
Extrema derecha = alguien que trabaja, tiene familia y es cristiano.
Pueblo = solo los que me apoyan.
Odio = opinión diferente.
Imperialismo = Estados Unidos.
Fake News = una noticia que me incomoda.
Justicia social = más impuestos.
Golpista = el que protesta durante un gobierno de izquierda.
Derechos humanos = solo para los míos.
Inmigrantes ilegales: mis futuros votantes para que la izquierda se mantenga en el poder.
Un anno fa veniva ucciso Charlie Kirk. Aveva appena 31 anni ed era, ancora una volta, in mezzo ai giovani, in un’università, a fare quello che aveva scelto di fare per tutta la sua vita pubblica: confrontarsi, discutere, difendere le proprie idee.
Charlie aveva fatto della fede, della libertà di parola e del confronto la propria cifra. Era un cristiano convinto, un marito, un padre, un ragazzo capace di parlare a una generazione intera senza sottrarsi mai al dibattito, anche con chi la pensava in modo opposto.
È stato assassinato proprio mentre esercitava quella libertà.
A un anno di distanza, il modo migliore per ricordarlo è non lasciare che prevalga l’odio che ha cercato di zittirlo. Continuare a credere che le idee si affrontano con altre idee, che il dissenso non è un nemico da eliminare e che la fede può essere vissuta senza paura e senza vergogna.
Charlie Kirk non c’è più. Ma ciò per cui ha vissuto continua a parlare.
E merita di essere ricordato.
Cuando murió Freddie Mercury, el único que parecía tener un poco de altura para actuar de solista de Queen era George Michael.
Escuchad esto con los ojos cerrados.
Desconozco el autor, pero me parece un ejercicio de empatía inmejorable:👇
“Queridos musulmanes de España:
Mi familia y yo hemos decidido mudarnos a un país musulmán. Todavía no hemos elegido cuál — seguimos comparando cuál ofrece el mejor paquete de beneficios.
Naturalmente, todos mis vecinos quieren venir también. Y los vecinos de mis vecinos. Y sus colegas. Y los colegas de sus colegas. En nada, medio país aparecerá con maletas y un vago sentido de derecho adquirido.
Como una gran comunidad cristiana, necesitaremos unos pequeños ajustes:
Por favor, empezad a construir iglesias inmediatamente. Iglesias de verdad, con campanas. Campanas bien fuertes, que se oigan desde la plaza del pueblo.
También necesitaremos cerrar ciertas calles una vez al año para nuestras procesiones. Tranquilos, no es cinco veces al día — no somos animales.
Cada supermercado debe tener cerdo de verdad, jamón serrano, chorizo, panceta y fabada en lata. Ahora somos minoría, así que tendréis que ser comprensivos y acomodaros a nuestro estilo de vida.
Traemos todos los perros. Esperad muchos Labradores felices dejando regalitos en vuestras aceras. Necesitaréis parques caninos, y tendréis que sonreír mientras los paseamos delante de vuestras mezquitas.
Ya que estamos, vuestras fiestas religiosas son un poco… demasiado. Podrían ofender a la comunidad cristiana, así que agradeceríamos que las eliminarais discretamente. Gracias.
En escuelas y lugares de trabajo, nuestros niños y empleados deben poder llevar crucifijos grandes, comer bocadillos de jamón en la cantina y, en general, irradiar vibra cristiana sin que nadie se escandalice.
También exigimos salas de oración en cada edificio, además de traductores porque no tenemos intención de aprender árabe.
Si algo de esto se rechaza, por favor enviad una lista de direcciones de comisarías para poder denunciaros por discriminación, cristianofobia y mala leche en general.
Una cosa más: si mis hijos queman vuestra bandera porque España acaba de ganar un partido de fútbol, por favor sed comprensivos. Les echaré una bronca muy seria. Incluso podría hacer que escriban “perdón” 50 veces.
Por último, queremos beneficios generosos, vivienda gratuita y dinero de bolsillo mientras “nos integramos” durante las próximas tres generaciones. Trabajar es opcional, obviamente. También queremos beber alcohol y apostar de vez en cuando en las carreras de caballos.
Y cuando hace buen tiempo nos gusta ir sin camiseta. Tened paciencia. Ya os acostumbraréis.
Agradecemos vuestra tolerancia por adelantado. Al fin y al cabo, ¡la diversidad es nuestra fuerza!
Atentamente,
Un Cristiano Muy Razonable”
A propósito de la famosa lista de novelas, me he acordado de los 100 esenciales que coordinó @EsperanzaRuiz hace ya unos años. Veo que siguen online.
He repasado mi selección y, aunque hoy metería otros, no me arrepiento de ninguno: https://t.co/KcS7d245OE
El feminismo trasnochado y el caso de Lindsay Clancy
El feminismo empezó exigiendo que las mujeres fueran tratadas como adultos y ha terminado, paradójicamente, tratándolas como menores de edad.
El caso de Lindsay Clancy es quizás la demostración más obscena. Una mujer acusada de matar a sus tres hijos recibe multitud de apoyo público, concentraciones de mujeres vestidas de rosa, mensajes de solidaridad y una corriente de simpatía que ya ha cruzado el Atlántico.
Basta con que hagamos el experimento más sencillo, solo cambiemos el sexo.
Ahora un padre mata a sus tres hijos mientras su mujer está fuera de casa. Después intenta suicidarse. Su defensa sostiene que padecía una enfermedad psiquiátrica gravísima.
En la jurisprudencia occidental es perfectamente legítimo estudiar su imputabilidad. Para eso existen los psiquiatras forenses y los tribunales.
Ahora imaginemos cientos de hombres frente al juzgado con camisetas de apoyo al padre. Círculos de oración por él. Hombres explicando que también sufrieron depresiones y que aquello podría haberles pasado también a ellos.
Una campaña solidaria que desplazara el centro emocional de los tres niños muertos hacia el hombre que los mató. La reacción social sería feroz, y con toda la razón.
Ahí aparece el feminismo trasnochado, el que necesita convertir a la mujer en una criatura determinada por insalvables fuerzas exteriores.
Cuando triunfa, el mérito es suyo, pero cuando comete una atrocidad, comienza inmediatamente la búsqueda del verdadero responsable, ya sea el marido, los médicos, los medicamentos, la maternidad, la sociedad, el patriarcado o el sistema.
Si una psicosis anuló realmente sus facultades como dice la defensa, tendrá consecuencias jurídicas decisivas. Pero inimputabilidad no significa admiración, diagnóstico no significa homenaje y una explicación no significa llevar pancartas.
Una sociedad sana puede concluir que alguien estaba tan enfermo que no merece prisión y reservar, al mismo tiempo, su principal compasión pública por quienes murieron.
Lo inquietante es además comprobar cómo la simpatía se contagia. Una mujer expresa públicamente su apoyo. Otra descubre que puede interpretar el crimen mediante el relato de la maternidad desatendida.
Luego llegan testimonios, vídeos, hashtags y camisetas a favor. Cada muestra de simpatía legitima la siguiente.
Algo que aisladamente habría provocado rechazo comienza a parecer aceptable porque otras personas ya han establecido el marco moral desde el que debe contemplarse.
Y Estados Unidos posee una capacidad extraordinaria para exportar esos marcos al resto de Occidente. Antes un crimen ocurrido en una ciudad de Estados Unidos habría ocupado unas líneas en la prensa española.
Hoy TikTok, Instagram, YouTube y los podcasts ya nos entregan el paquete completo, con hechos, interpretación, culpables sociales, consignas, bandos y hasta las emociones apropiadas.
No importamos solamente la noticia, importamos la polémica ya empaquetada.
Tres niños asesinados pueden terminar convertidos en contenido de treinta segundos alrededor del cual escogemos equipo como en cualquier otra guerra cultural.
El horror se transforma en formato y nosotros reproducimos desde España una discusión estadounidense creyendo muchas veces que hemos llegado independientemente a nuestras conclusiones.
La igualdad adulta tiene una cláusula incómoda, porque también iguala ante la responsabilidad. La enfermedad mental debe valorarse exactamente igual en un hombre que en una mujer.
Podemos comprender una enfermedad, exigir mejores tratamientos e incluso aceptar la inimputabilidad sin convertir a quien cometió la atrocidad en símbolo de una causa feminista.
Si para demostrar nuestra compasión hacia un adulto necesitamos desplazar a tres niños muertos por una mujer, aquello ya no es compasión, es ideología altamente toxica importada desde el otro lado del Atlántico, como llevamos padeciendo desde hace décadas, especialmente en los últimos 20 años.
La conferencia de Borja Sémper en el Puerto de Santa María se podría resumir en esta seguidilla: «No quiero que te vayas/ ni que te quedes/ ni que me dejes sola/ ni que me lleves./ Quiero tan sólo.../ Pero no quiero nada,/ lo quiero todo». Éste es mi resumen:
Leíamos «Momo» en el colegio. Literatura infantil. Hoy es impensable. He marcado tres palabras que echarían para atrás a cualquier niño (¿quizá también a algún profesor?). Hoy seguramente tocaría adaptar «Momo» al nuevo nivel.
Este artículo parece inofensivo, pero una IA se negó a corregírmelo porque era intolerablemente radical.
No lo digo por presumir (de hecho, me inquietó mucho), sino para que ustedes vayan a sus cenas con el ánimo dispuesto y combativo.
@eldebate_com
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