Hay que decirlo, aunque duela y aunque reconocerlo incomode: me equivoqué al apoyar a un presidente inepto e inútil como Bernardo Arévalo. Muchos exiliados depositamos en él no solo un voto, sino la esperanza de volver algún día a una Guatemala distinta. Nos utilizó como promesa de campaña y, ya en el poder, nos convirtió en una fotografía vieja que convenía guardar en el cajón.
Su fracaso no se mide únicamente por lo que hizo, sino por todo lo que cobardemente decidió no hacer. Abandonó el rescate de la USAC y dejó abiertos los espacios para que las mismas redes de poder y corrupción continuaran repartiéndose el Estado. Tuvo una oportunidad histórica de enfrentar al sistema, pero le faltaron carácter, liderazgo y voluntad. En lugar de responderle al pueblo que confió en él, terminó gobernando bajo las enaguas de empresarios egoístas que han saqueado y secuestrado Guatemala durante décadas.
También debe explicar por qué protege a su círculo cercano, empezando por Ana Glenda Tager, quien tiene que responder públicamente por sus negociaciones, decisiones y cualquier cuestionamiento sobre su gestión y patrimonio. La cercanía con el presidente no puede convertirse en patente de impunidad.
Y cuando Arévalo finalmente comprenda —o se atreva a aceptar— la gravedad de lo que ocurre a su alrededor, el pueblo espera que dé la cara. Que no salga huyendo ni se esconda, como Giammattei y Jimmy Morales. Porque, a estas alturas, la distancia entre su gobierno y aquel par de desastres corruptos ya no parece un abismo: empieza a parecer una delgada línea sostenida únicamente por el discurso.
Reconocer que me equivoqué no me avergüenza. Me avergonzaría seguir defendiendo lo indefendible por orgullo. La lealtad de una periodista no debe pertenecerle jamás a un presidente, sino a la verdad y al pueblo que volvió a ser traicionado.
Triste, frustrado e desiludido.
Este grupo de jogadores fez com que as minhas expectativas fossem altas, não só pela qualidade, mas também pelo facto do incrível grupo que criámos ao longo destes anos.
Obrigado a todos os jogadores, equipa técnica e a todo o staff que nos acompanhou e ajudou todos os dias durante o mundial.
A todos os portugueses um muito obrigado pelo vosso apoio e crença.