Mañana comenzará el Mundial, y muchos estarán atentos a los partidos. El fútbol nos recuerda algo que no debemos olvidar: la vida no es una carrera para lucirse en solitario, sino un camino que aprendemos a recorrer juntos. Quien no sabe pasar el balón, aunque tenga talento, todavía no ha entendido el juego. Y quien no sabe vivir con los demás y para los demás, todavía no ha entendido la vida. #ViajeApostólico
Hoy en el silencio del sábado santo, aprendamos a esperar no desde la certeza si no desde el amor; contra toda esperanza, cuando el dolor pesa y la promesa parece lejana. María no ve, no entiende, pero confía, su corazón firme, porque incluso en el silencio, Dios ya está obrando.
Las mujeres que saben trabajar y amar de verdad, no se derriten por dinero, se derriten por respeto, cuidado, amor verdadero y responsabilidad afectiva.
Vi una publicación donde una mujer contaba que llevaba más de una década con su marido y que un día, sin querer, él bromeó que estaba enamorado de su mejor amiga y que en cambio se conformó con ella. Ella dijo que, desde entonces, perdió toda atracción y sentimientos hacia él.
Pasar tiempo sola, me hizo darme cuenta de que yo no quiero un novio; yo quiero un hombre comprometido con su crecimiento, que yo admire enormemente, que sea honesto, priorice la lealtad, quien me haga sentir cuidada y que comparta mis valores.
Si las mujeres supieran lo atentos y espléndidos que pueden ser los hombres cuando están enamorados, dejarían de aguantar tantas cosas.
Un hombre enamorado le hace la vida más fácil a su mujer: él mismo hace planes, se esfuerza y la cuida.
Dejen de aceptar menos de lo que merecen.
Por favor, sal con un hombre que crea en el romance y tenga mentalidad proveedora, que te abra las puertas, te compre flores, te escriba cartas de amor, te corteje, te trate con cariño, te planifique sorpresas y honre tu corazón de cualquier manera que pueda. Te mereces todo eso.
Me doy cuenta de que otra vez explico cómo quiero ser tratada; vuelvo a escribir párrafos largos, sabiendo, en el fondo, que no serán leídos. Y aun así, heme aquí, dando el corazón otra vez, como si no aprendiera, como si no doliera.
Soy ese tipo de mujer que, aun estando ocupada, quiere que no dejes de escribirme, que compartas conmigo tu día y me hagas sentir parte de ti; sentirte cerca me encanta, y por eso siempre encontraré un espacio para responderte.
me gusta pensar que un buen amor me espera, que llegará un domingo o un mes cualquiera y que vendrá lleno de música, vino y atardeceres. Que nos reconoceremos desde el primer segundo, desde la primera sonrisa y que nunca nos dejaremos ir después de nuestro primer beso.
solo paso a recordarte que hay varones que organizan la cita, hacen la reserva, buscan el lugar y solo te dicen “ponete linda que te paso a buscar”, y vos llorando por uno que ni sabe sostener una conversación.
Estoy escribiendo un ensayo para un colegio católico que trata sobre el matrimonio, y me topé con un texto que dejó el papa Francisco. Me gustó mucho esta parte:
“Crean en el amor, crean en Dios y en la aventura de un amor para toda la vida: todos necesitamos ser acogidos sin reservas, porque la falta de amor deja heridas que duran para siempre”
Cuando alguien me gusta, se me va de las manos.
Me vuelvo demasiado intensa, demasiado disponible, demasiado leal... demasiado todo.
Y luego me toca pararme y recordarme que tengo que igualar la energía, no regalarla.
Ese es mi fallo: siempre quiero a la gente como a mí me gustaría que me quisieran... esperando que lo devuelvan igual
Nada es más atractivo que una persona que admite que te desea. Te envía mensajes de buenos días y buenas noches. Responde rápido, no te deja en visto. Te da tiempo, atención y afecto. Que hace cualquier cosa para hacerte sonreír y solo tiene ojos para ti.