Dos tarjetas amarillas ves que los porteños son todos unos hijos de puta, síganle chupándole la pija a los de Buenos Aires y ahora tenemos las consecuencias
Que mis enemigos si tienen ojos no me vean.
Si tienen oídos que no me sientan.
Si tienen boca que no me difamen.
Si tienen manos que no me agarren.
Si tienen pies que no puedan caminar.
Y que todo el mal que deseen se les dé vuelta para ellos.