Tengo un nudo en la garganta de lo mucho que he aguantado para no llorar y derrumbarme mientras voy camino a mi trabajo en otro país, después de ver todo lo que está atravesando mi Venezuela
Cuánto cansancio lleva el cuerpo. Cu��nta tristeza carga el alma ser venezolanos…
Estamos frustrados, agotados, llenos de impotencia… pero no estamos vencidos.
Dios, ayúdanos. Danos la fuerza que a veces sentimos que ya no tenemos. Cuida a nuestra gente, acompaña a quienes hoy buscan, esperan, lloran o resisten.
Danos luz en medio de esta oscuridad y fuerza para levantar a Venezuela de esta tragedia.