Adoro a los pacientes que por la noche se preocupan por cómo está su enfermera. Hay algunos que cuando paso a pinchar a las 6 de la mañana me preguntan qué tal ha ido la noche, si estoy muy cansada, a qué hora llego a casa, si me queda mucho por hacer o si he podido descansar
Viendo anoche los Goya, pensaba que a mí también me gustaría que el Estado subvencionara a los editores, a los libreros, a los escritores e incluso a los lectores. Y también, de paso, a la media docena de sobrinos que tengo trabajando en el extranjero.