España está indignada porque una señora que lleva viviendo 70 años de alquiler de renta antigua en un piso de 90m2, con vistas y a cinco minutos del Retiro, no quiere pagar más de 500€ por el alquiler.
Una señora que ha sido funcionaria y no ha tenido ningún problema en acceder a una hipoteca a lo largo de su vida. Una señora que desde el 2005 - cuando falleció su madre -sabe que su contrato de alquiler ha caducado. Desde el 2020 hay una demanda puesta contra ella.
Una señora prejubilada a los 59 años que cobra 1450€ en 14 pagas, que obligó al propietario a vender el piso por un precio irrisorio, y no quiso comprar el inmueble por 247.000€ cuando se lo ofrecieron. Un piso que ahora vale más de medio millón.
No ha querido irse a vivir con un familiar.
No ha querido irse a una residencia de la Comunidad de Madrid.
Millones de españoles se esfuerzan y sacrificaron para pagar un piso en el extrarradio. Ella vivía en un piso de estupendo, en el centro de Madrid, por un alquiler de risa y no hizo nada sabiendo que el piso no era suyo.
Tener 87 años no nos exime de las consecuencias de nuestras decisiones vitales.
Y no podemos permitir que con la excusa se aprueben decretos para impedir desahuciar al que no tiene derecho de estar en un inmueble.
España necesita un mercado inmobiliario dinámico, donde exista rotación y movimiento, y donde funcione la ley que protege la propiedad privada (y la oferta y la demanda).
Humanidad, y respeto, a los mayores.
Y humanidad y respeto a todos las familias jóvenes que buscan una vivienda y nadie les alquila porque si se declaran ´vulnerables´no tienen que pagar lo que han firmado.
https://t.co/dzTaLJtpIQ
Están intentando cancelar mi conferencia en la Universidad de La Laguna e incluso están amenazando al profesor que ha querido organizarla. Te pido de corazón que hagas correr este comunicado
Los RT ayudan mucho
¿Qué ocurre cuando un país decide que su propia historia es demasiado "incómoda" para ser enseñada con rigor?
Lo que estamos viviendo con los sucesivos planes educativos en España no es un cambio metodológico inocente; es un vaciado identitario en toda regla.
Se ha impuesto una tendencia pedagógica que penaliza la memoria cronológica, sustituye los grandes hitos por conceptos abstractos y fragmenta el relato nacional en diecisiete versiones autonómicas irreconocibles entre sí.
El caso de la Reconquista es, probablemente, el síntoma más grave de esta amnesia inducida. Hablamos de un proceso político, militar y cultural de ocho siglos que define de manera inequívoca lo que hoy es España: sus fronteras, sus leyes, sus instituciones, su lengua y su carácter. Sin embargo, en los libros de texto actuales, este pilar fundacional apenas ocupa un espacio residual.
En el peor de los casos, se camufla bajo eufemismos políticamente correctos para evitar la palabra "Reconquista", reduciendo una epopeya de ochocientos años a una mera "coexistencia pacífica" o a una simple evolución económica medieval.
En lugar de explicar con orgullo cómo unos núcleos de resistencia en el norte lograron, a base de tesón, fe y estrategia, cohesionar una nación y frenar la expansión de los imperios almohade y almorávide, los nuevos currículos prefieren diluir el proceso. Se evita mencionar batallas clave como las Navas de Tolosa o figuras como Fernando III el Santo o los #ReyesCatólicos para no "herir sensibilidades" o no fomentar el "nacionalismo".
Para colmo, dividimos el relato en 17 versiones autonómicas.
El resultado es surrealista: un alumno de una comunidad estudia la Edad Media como si las fronteras de su autonomía hubieran existido siempre, ignorando por completo las gestas del reino vecino.
Nos da miedo la épica, nos asustan nuestros héroes y nos avergüenza nuestra propia bandera histórica.
El problema no es que los jóvenes de hoy no quieran saber de dónde vienen; el problema es que el sistema educativo les está enseñando que venir de donde vienen es algo que hay que pedir perdón por estudiar.
Hoy, los estudiantes memorizan conceptos sociológicos difusos, pero ignoran las figuras que forjaron su civilización como don Pelayo, reducido a un mito menor, olvidando que el núcleo de resistencia en Covadonga fue el germen institucional de los reinos cristianos, o el Cid Campeador, una de las figuras militares más brillantes de la Europa medieval, cuya realidad histórica supera a la leyenda, hoy es un absoluto desconocido para la mayoría de los adolescentes.
La gesta de las Navas de Tolosa (1212), el verdadero punto de inflexión que cambió el destino de Occidente frente al Imperio Almohade, se despacha a menudo en unas pocas líneas.
La Toma de Granada por los #ReyesCatólicos en 1492, el año en que España nace como Estado moderno y se proyecta hacia América, se estudia con complejos, minimizando el impacto global de la monarquía hispánica.
Esta marginación de nuestros héroes no es casual. Responde a un complejo profundamente español que asocia el orgullo por el pasado con el chovinismo o la ideología.
Mientras Francia ensalza a Napoleón o Juana de Arco y el mundo anglosajón mitifica a sus reyes y generales, en España se esconde a los nuestros para no "ofender" o para no generar tensiones políticas.
El resultado es una generación desconectada de sus raíces.
Un alumno actual puede terminar la educación obligatoria sabiendo analizar una gráfica de flujos migratorios medievales, pero siendo incapaz de ubicar cronológicamente a los personajes que defendieron y construyeron su tierra.
La historia de España es fascinante, compleja, llena de luces y sombras, pero sobre todo es nuestra.
Exigir que se enseñe con rigor, con su cronología correspondiente y devolviendo el honor a quienes la protagonizaron, no es una opción ideológica: es un deber cultural y un acto de respeto hacia el futuro de nuestro país.
El mundo llora selectivamente. En Nigeria queman vivos a bebés cristianos y eso no abre un solo noticiero.
El obispo de Makurdi, Wilfred Chikpa Anagbe, lo dijo sin anestesia: lo que ocurre en Benue no es “conflicto de tierras”. Es genocidio. Yihad. Guerra de conquista. Templos destruidos, aldeas ocupadas, nombres cambiados al árabe, campesinos cristianos expulsados para que otros se queden con la tierra.
En Yelewata, junio de 2025, encerraron a gente —muchos ya desplazados— y les prendieron fuego. Dos bebés de 3 y 5 meses carbonizados. Una madre vio morir a sus cinco hijos y se tiró del techo. Un año después, nadie condenado. El obispo lo resumió con una frase que debería avergonzar a cualquier Estado: la fuerza pública habría llegado a tiempo aunque viniera en bicicleta.
Open Doors: en 2024, más de 3.100 cristianos asesinados en Nigeria. Dos de cada tres cristianos asesinados por su fe en el mundo cayeron ahí. El Parlamento Europeo ya había contado decenas de miles desde 2009. Anagbe testificó ante el Congreso de EE. UU. Días después atacaron su pueblo. Le mataron familiares. Y el titular internacional, si es que hubo, habló de “pastores y agricultores”.
Ese eufemismo es complicidad. Boko Haram, ISWAP y las milicias fulani no discuten pastos: discuten quién manda y quién reza. También matan musulmanes que no se arrodillan. Eso no borra el patrón en el Middle Belt: ir a la aldea cristiana, masacrar, quemar la iglesia, sembrar el terror y ocupar.
¿Dónde está la ONU? ¿Dónde las marchas? ¿Dónde los hashtags? El mismo coro que convierte cada conflicto en moral universal se queda mudo cuando la víctima lleva cruz. No es olvido. Es jerarquía de cadáveres.
Anagbe no pide un tuit piadoso. Pide que dejen de mentir sobre lo que están viendo. Mientras el mundo debate narrativas, en Benue siguen cavando fosas.
Hoy toca desahogo. Soy consciente de que será un grito silencioso que se perderá entre millones de tuits airados, impotentes. Sé que no logrará ningún efecto, nada cambiará porque nadie quiere que lo haga. Asumo que lo que ahora me rompe no se recompondrá con mil insultos ni menciones a las madres de incompetentes que deciden mi destino.
Pero no puedo más. Estoy agotada, hastiada, me sale el rencor por cada poro y la ira se esconde tras cada palabra.
Porque hoy hemos constatado lo que ya sabíamos: el Gobierno de Pedro Sánchez nos vendió a los invasores, permitió que 80.000 hombres en edad militar violaran nuestras fronteras y a nuestras mujeres. Colaboró con el enemigo para que una ciudad se hundiera entre heces y meados de los pobres niños marroquíes y debiera usar, por primera vez, sprays de pimienta para defenderse de esos mismos pobres niños.
Y todo porque al sátrapa aupado al poder por un proxeneta, Marruecos le descubrió sus secretos, esos que, con toda seguridad, dejarían a Tiberio a la altura de un tierno aprendiz. Sánchez es Fernando VII vendiendo a sus compatriotas a Napoleón, pero ahora el corso se ha convertido en un marroquí salido aficionado a los jóvenes. No somos carne de cañón para un genio militar, nos han entregado a un Jorge Javier con chilaba. Tampoco somos invadidos por un ejército ejemplar, ahora nos atacan seres que cagan en el mar y se arman con machetes mientras nuestros militares carecen de posibilidad de defensa. Y así no hay nación que sobreviva.
Ceuta es la España que nos espera a todos y, sin embargo, todavía la mitad de los españoles no se han dado cuenta, drogados de sectarismo, cegados por décadas de un pacifismo absurdo que destruye culturas y abre la puerta a bárbaros. Ellos serán los primeros en caer.
Y al tiempo, los ceutíes han demostrado todo el valor que creíamos enterrado bajo toneladas de adoctrinamiento, de feminismo tóxico, de feminización del hombre y victimización de la mujer. Se han rebelado y por eso las Alba Carrillo, las Santaolalla y las Afra las atacan, esas mujeres son la fuerza y el valor de los que las Frinés del poder carecen. Las odian porque les recuerdan que la dignidad existe.
Esas mujeres ceutíes son Manuela Malasaña y Agustina de Aragón, cada una de sus palabras rezuma el valor que a nosotros nos falta. Cada uno de sus gestos avergüenza a los que, con sus voluntades compradas, las insultan y denigran.
Y hoy también Pedro Sánchez, el presidente que debería defenderlas, les ha dicho que toca joderse, que se acostumbren a no salir solas a la calle, que sus hijas ya no serán libres, que su vida está acabada porque la existencia de los invasores tiene más importancia que la suya.
Pero aquí seguimos nosotros, mirando atónitos y clamando al cielo, protestando pero inanes, sumisos, acostumbrados al goteo diario de indecencia, aguantando y esperando a que un milagro con plazo fijo electoral mande al traidor al pozo más profundo.
Pedro Sánchez no tiene perdón, pero nosotros tampoco.
Obispo Mutsaerts, Países Bajos: “la Iglesia católica no necesita un sínodo permanente sobre sí misma. Necesita santos. Obispos que enseñen. Sacerdotes que recen. Religiosos que vivan radicalmente para Dios. Padres que transmitan la fe. Jóvenes que descubran que la verdad es más que una opinión. Una liturgia en la que Dios ocupe realmente el lugar central. Confesionarios en los que los pecadores encuentren el perdón. Seminarios en los que se forme a hombres dispuestos a entregar su vida a Cristo. Católicos que no se pregunten constantemente cómo debe adaptarse la Iglesia al mundo, sino que tengan el valor de invitar al mundo a dejarse transformar por Cristo”
Carta abierta a Su Santidad sobre la “Sinodalidad”
Christians are being massacred, and their women kidnapped, raped, and forcibly converted to Islam daily in Nigeria.
This past year, more Christians have been killed in Nigeria than Palestinians in Gaza.
And still, not a single protest for them!
🚨 URGENTE: NECESITAMOS AYUDA 🚨
Esta bebé tiene ya 21 semanas.
Su madre está pensando en abortar porque no tiene una vivienda donde vivir con sus otros dos hijos de 8 y 9 años.
💗 Tenemos que encontrarle un hogar antes de que sea demasiado tarde.
¿podéis ayudarnos? 🙏
¿Alguien puede ofrecer vivienda o conoce una organización que pueda hacerlo? Difundid, por favor.
THIS SHOULD ENRAGE THE WORLD.
Christians are being killed in Nigeria for their faith. Churches attacked, families terrorized, believers kidnapped and murdered for refusing to abandon Jesus Christ.
Their lives matter. Their suffering matters.
Stand with persecuted Christians. 🙏