En la Biblia, un rescate es el precio que se paga para que haya una expiación y una reconciliación. Desde el punto de vista de Jehová, esa es la base para recuperar lo que se perdió.
Cuando nos fijamos en que Jehová cuida a los pájaros y las flores —que no fueron creados a su imagen y no pueden adorarlo—, se fortalece nuestra confianza en que él también cuidará de nosotros.
Nosotros también podemos hacer lo mismo y contarle a Jehová nuestras frustraciones, con la confianza de que él solucionará las injusticias al debido tiempo.