Se han dado cuenta de que cada vez que evolucionas, pierdes algo, un hábito, una amistad, una versión de ti mismo. No es pérdida, eres tú evolucionando.
Me contrataron como profesor en la universidad del perreo, en uno de los pasillos vi una chica que estaba perdida y me preguntó como si no supiera nada, que cuál era mi nombre y temblaba, y yo le dije: Yandel; ella dijo: no puede ser, para mí es un placer conocerte.