Elon Musk tiene tiempo para dirigir empresas de 4 mil millones de dólares, responder a desconocidos en Twitter y ser padre de 14 hijos...
Pero esa chica que estás viendo tarda 16 horas en responder porque está ocupada...
sigue adelante, hermano
@1999_jader Y muy a pesar de que en los call center los chicos hablan hasta tres y más idiomas, el gabinete presidencial actual ni español lo hablan bien😂😂
Al menos no ganó la que quería ser vicepresidenta sin siquiera ser bachiller académica 💀
@JuanLRy4s1@lore_mezza Y sin contar con que asesinaron a Miguel Uribe en este gobierno y Una Colombiana en Israel a manos de terroristas de Hamas.
Pero así son los mamertos, con su moral selectiva
@petrogustavo Y la deuda del país aumentó cuánto disculpe?
Sobre endeudo el país para comprar gente a punta de subsidios y ni así le alcanzó para ganar la nuevamente presidencia
@JenniferPedraz HAMAS MATO A UNA COLOMBIANA DE 26 AÑOS
HAMAS MATÓ A UNA COLOMBIANA DE 26 AÑOS
HAMAS MATÓ A UNA COLOMBIANA DE 26 AÑOS
HAMAS MATÓ A UNA COLOMBIANA DE 26 AÑOS
HAMAS MATÓ A UNA COLOMBIANA DE 26 AÑOS
HAMAS MATÓ A UNA COLOMBIANA DE 26 AÑOS
Marco Rubio lo acaba de clavar como un martillo:
«La violencia de la izquierda no es una “protesta”. Es una revuelta de lo peor contra lo mejor. Es la pataleta de los débiles, los mediocres y los cobardes contra los fuertes, los capaces y los buenos.
Son aquellos que no saben construir, crear ni lograr nada grande… y por eso deciden vengarse del mundo destruyendo lo que otros levantaron con esfuerzo, talento y visión.
Eso es el izquierdismo radical en su esencia más pura. Da igual la etiqueta del momento: anticapitalista, antiimperialista, comunista, anarquista, marxista, “progresista” o “activista climático”. El ADN es siempre el mismo.
Es resentimiento venenoso disfrazado de “justicia social”.
Es envidia podrida maquillada de “igualdad”.
Es odio a la excelencia envuelto en banderas de “liberación”.
Su único talento es destruir.
Su única alegría es ensuciar lo hermoso.
Su único objetivo es arrastrar todo hacia abajo para que nadie brille más que su propia mediocridad.
A través de la violencia, el terror y la cancelación buscan imponer su fealdad espiritual sobre la sociedad. No es idealismo. No es utopía. Es nihilismo puro con sonrisa moralista.
El viejo dogma se equivocó: esto no viene de gente que sueña con un mundo mejor, sino de gente que no soporta que el mundo sea mejor sin ellos.
Y ya estamos hartos.
La civilización no se defiende pidiendo perdón. Se defiende nombrando al enemigo por su nombre.