En tiempos de IA el más grande de este siglo nos regala una despedida manuscrita, tachada y escrita con el corazón en la mano.
Por favor, Lío, qué más se te puede pedir.
Lo más amable que hace la literatura es recordarte que tus pequeños sentimientos peculiares siempre han existido. Alguien, en algún siglo, se sintió igualmente confundido por el amor, aburrido por la sociedad, cansado de actuar y hambriento de significado.
Con el dolor en el alma por no haber podido traer la copa que todos merecíamos, pero con el orgullo a flor de piel por esta camiseta, por mis compañeros, el cuerpo técnico, los directivos, el cuerpo médico, los cocineros, los utileros y por cada persona que estuvo involucrada para que todo esto funcionara de la mejor manera. Y, por sobre todo, por ustedes, que nos hicieron llegar todo su amor, toda su fuerza, esa pasión que tanto nos caracteriza y la unión de un país que espero perdure en el tiempo.
Quiero felicitar a España por su merecido título.
Y a nuestra gente quiero decirle que el resultado no define el camino recorrido. Atravesamos adversidades, hicimos posible lo que parecía imposible y nunca buscamos excusas, solo encontramos razones para seguir. Defendimos nuestros colores mucho más allá de la cancha y compartimos momentos inolvidables en la Selección, junto a nuestras familias y con el apoyo incondicional de todos los argentinos. Siempre será un enorme orgullo representarlos.
Recuerden que “la caída de los grandes es la felicidad de los mediocres”.
Muchas gracias a todos. Cuidemos nuestro país. 🙏🏼
¡Te amo, Argentina! 🇦🇷
Hay algo que siempre me conmovió más que tus gambetas, tus goles, los títulos y tu fútbol: el hecho de querer venir siempre a ponerte la camiseta de tu país. Gracias por no darnos la espalda ni en los peores momentos. La gloria es eterna. Tu legado, también. Lionel Messi.