Cuando un gobierno no combate efectivamente la criminalidad, no es porque no tenga la capacidad de hacerlo, sino porque los cómplices de los criminales son los que están en el gobierno.
Felpudo VI estaba viendo en Horizonte imágenes de Ceuta con el volumen al mínimo y el ceño muy fruncido. Doña Fictizia sale del baño con su mascarilla de colágeno coreana tecleando compulsivamente el móvil. El monarca se abalanza sobre el mando, pone Mask Singer y le da un sorbo a un vomitivo kéfir con chia en una taza de la ONG del chef José Andrés. Mira de reojo por encima de las gafas de pasta el teléfono de su señora. Otra vez hablando con el profesor de pádel de Leonor.
Lo voy a decir, es el himno de España. El himno que España necesita. La Marcha Real da pena y nunca va a tener letra. Esto sin embargo sería el himno perfecto. Ha llegado la hora
Un día, quizás no muy lejano, no quedará un solo cuñao de bar en España. Ni uno. Y entonces todo será Nolan, deporte, Rosalía en Spotify, cosas sin gluten, respeto por los derechos humanos, combucha, ropa holgada, color gris perla, gimnasio, conferencias de la viuda de Paul Auster y gente que no sabe disfrutar de la vida y busca amargársela a los demás. Y entonces todos querréis un cuñado de bar cerca, pero no sabréis hacerlo. El viento se los habrá llevado.