Ser introvertido es una mezcla rara. Nos gusta salir, pero no todo el tiempo, nos gusta conversar, pero no con cualquiera, disfrutamos la compañía, aunque también necesitamos nuestros ratos a solas.
La charla superficial nos cansa, pero una conversación nos puede durar horas. Podemos ser muy abiertos… pero solo con quienes nos sentimos seguros. La gente nos parece increíble y al mismo tiempo agotadora.
Siempre es importante saber separarlas, sin importar el cargo o la posición que se ocupe. La sociedad a veces juzga ciertas conductas como inapropiadas, pero lo fundamental es que cada persona sepa establecer límites.
En mi opinión, la vida profesional y la personal no deberían mezclarse. Son ámbitos distintos que, aunque puedan influirse mutuamente, requieren un manejo consciente para mantener un equilibrio saludable.
se me podrá olvidar todo pero jamás aquella noche en la que el reloj marcó las 5 am y yo aún no dormía, pensando en cómo iba a salir adelante de nuevo y volver a brillar como solía hacerlo antes