—Cuando fue tomado de sus aletas, estuvo a punto de soltarle un halago para coquetear con ella, pero se detuvo al instante al recordar que seguía en su forma de pingüino.
Si su pareja llegará a enterarse de que ese era su aspecto habitual, se moriría de vergüenza.
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"El día que nací…"
El día que nació, sólo recordaba nadar, antes de realmente sentir lo que era estar. Encontrar su rostro, sentir el bombeo en su pecho, y la sensación de querer amar y sentirse amado.
Hippo tenía razón, había razones más que suficientes para agradecer.
Pues los cumpleaños son una forma de celebrar el día en el que naciste. En una ocasión especial para sentirse apreciado, rodearte de los que te quieren y hacer una pausa para ver cuanto has crecido.
—Asintió con emoción ante la idea.—
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Se acomodó, aventurándose a tomar su mano libre. Acarició con su dedo la palma ajena, delineando cada línea, sintiendo su calidez. "Está en nuestra naturaleza ser lo que somos."
Susurró, sin detenerse. "Aunque tú me enseñaste que existen razones suficientes para cambiar."
Si la hubiera visto a los ojos, hubiese notado que sus esmeraldas habían parecido brillar. Una nueva oportunidad, una nueva forma de… descubrir el verdadero sentido de la libertad, al lado de la persona que amaba, ¿qué más podría desear? Debía aprovecharlo, lo más que pudiera.
—Acarició suavemente su cabello y apoyo el mentón sobre su hombro. También sentía esa paz inmensa cuando se permitían estar juntos, y saber que podían ser una pareja real, sin ataduras, lo hacia aún más reconfortante.—
Más importante es lo que hagas ahora.
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No sabía si su estancia tenía una fecha límite. Si la magia que le concedía estar en tierra se acabaría algún día, pero estaba segura que quería aprovechar cada momento para hacer lo que habría hecho con sus hermanas aquí. "¿Cómo cuál? No, ellas no cambiarían tan fácilmente."
"Mis hermanas." Llevó una mano al corazón. "Siguen haciendo cosas horribles… la princesucha del atlántico sur lucía molesta. En realidad… entiendo que dude de mí. Aunque intente esconderlo, siempre seré una diablesa acuática, y nunca podré borrar lo que hice."
"Complicadas. Cada una a su manera." Encuentra al fin la palabra. Cuando siente que la acerca, ella recarga su cabeza en su hombro, cerrando sus ojos. Él siempre le ha traído paz cuando más lo necesitaba, siempre recibió sus lágrimas cuando pensó que no podía más. Su príncipe.
¿Infantiles? ¿incoherentes? siendo su "niñera" entiendo perfectamente lo que dices. Pero tienen buen corazón, fueron las primeras en apoyar lo nuestro, Luchia sobre todo, por eso...
—Paso la mano tras su espalda y se apegó más a su cuerpo.—
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"Te doy la razón con la princesa Luchia…" La única a quien ha conseguido una paz… mutua. "Pero no todas apoyaban lo nuestro, lo sabes. Lo manteníamos en secreto por una razón…"
Suelta un suspiro, ellas…