normas establecidas. Aún así, el azabache no se negó de inmediato.
—— “¿𝒮ois consciente de que vuestro padre no lo aprobaría?”
Ningún padre permitiría a su propia hija el ponerse en peligro deliberadamente, aunque fuese en un entrenamiento.
Tristane tenía en mente varias peticiones posibles, pero ninguna pareció acertar. El favor de la princesa hizo que el semblante del caballero se tiñese de evidente sorpresa.
—— “¿𝒬ueréis que os enseñe a blandir un arma?”
Aquello iba totalmente en contra al protocolo y las »
Su sonrisa se ensanchó de forma fugaz, y tensa, y guardó silencio durante más tiempo del que hubiera querido, con la vista clavada en el suelo.
La volvió a alzar al cabo de unos instantes, con una honda espiración, y cruzó los brazos casi como si pretendiese abrigarse con >
Notó rápidamente la incomodidad de la princesa. Desconocía qué clase de favor precisaba de un guardia real como él, pero siempre y cuando no fuese en contra a sus votos y no supusiera un peligro para ella misma, no le negaría su ayuda.
—— “𝒪s ayudaré si está en mi mano.”
“... No, yo... de hecho me gustaría... pediros un favor.”
Había agachado la mirada brevemente de nuevo; resultaba evidente que le costaba hablar de aquello.
“Pero es... es sólo un favor, no tenéis... no tenéis por qué aceptar.”
—— “ℐba a entrenar un rato, pero puedo hacerlo en otro momento si necesitáis un escolta.”
Ya había anochecido, por lo que no debería rondar por la fortaleza ella sola.
La respuesta recibida la hizo esbozar una pequeña sonrisa, y con pasos vacilantes, se aproximó a él.
“Me alegro, pues. ¿Os... disponíais a entrenar, Ser? ¿O ya cerrábais esa parte del día?”
Al escuchar una voz femenina, el caballero se giró en su dirección, bajando el acero que portaba en su diestra.
Cuando vio de quién se trataba rápidamente agachó la testa con respeto.
—— “𝒴 no lo habéis hecho, princesa.”
Se ha parado en seco al verle, pues no esperaba encontrar a nadie allí aquella noche.
Agacha la mirada, con rostro avergonzado.
“Mis disculpas, Ser. No pretendía interrumpir.”
posando suavemente una mano sobre el cuello de la yegua.
—— “ℛespira con rapidez, ha empezado ya con las contracciones. No tardará en ponerse a dar a luz.”
Anunció con la experiencia pasada que tenía.
Acompañó a Floris hasta los establos, asegurándose de que nadie les viese a esas horas de la noche para evitar posibles reprimendas.
Cuando llegaron, el caballero se quitó el casco para tener mejor visión. Se arrodilló junto al animal tendido sobre el heno de la caballeriza, »
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ᅠᅠᅠ─── Se lo agradezco mucho.
Sin esperar mas, ha indicado el camino hacia los establos.
Habia muchos caballos, pero en uno alejado es donde se encomtraba la yegua preñada.ᅠ
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ᅠᅠᅠ─── ¿estará bien, no?ᅠᅠ
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Los caballos eran una de las debilidades de Cole. Desde niño siempre había sentido fascinación por ellos, por lo que comprendía la preocupación de la joven por su yegua.
Lo sopesó durante unos instantes y acabó suspirando silenciosamente.
—— “...𝒪s escoltaré.”
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ᅠᅠAsiente tan solo una vez. Tendría que explicarle su razon de querer salir, quizá asi, por fin lo convenceria.ᅠ
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ᅠᅠᅠ─── La yegua de mi padre... podria dar a luz hoy, o eso oí.
Solo quiero asegurarme de que esté bien.
Aseguró, una sutil y timida
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