@AdriMiMon@german_ricaurte@lorenzomarquez@petrogustavo Bobita si no, entienda el contexto, un marginado por la sociedad racista no puede hablar de excluir a un marginado por la sociedad por el hecho de ser homosexual, sentido a la coherencia
Ya vieron esta noticia de la que está hablando Daniel Coronell? Porque esto no le está dando la vuelta al país? Resulta que Abelardo de la Espriella habría recibido tres transferencias desde las empresas de Alex Saab por un monto total de 300 mil dólares, más de mil millones de pesos al cambio. ¿Este es el tipo que quieren como presidente del país?
18.647 niños y niñas víctimas de reclutamiento forzoso por parte de las FARC.
Más de 6.402 víctimas de falsos positivos.
No son cifras excluyentes, son números complementarios.
Son apenas parte de la contabilidad del horror en Colombia.
No hay dudas sobre el horror y las atrocidades de los falsos positivos, como tampoco hay dudas sobre el horror y atrocidades de las FARC.
Los dos casos tienen pruebas y confesiones incontestables.
Poner en “duda” desde algún sector esas realidades es negacionismo ideológico.
Aunque mejor podríamos decir que es una asquerosa ‘hijueputez’.
"Abuela no quiero morir, no quiero ir con mamá, el padrastro me pega"
Otro caso más, ahora en Salta. La Justicia quiere obligar a la nena a ir con la madre y el padrastro pese a que ella no quiere y prefiere quedarse con el padre y la abuela.
Es falso que la demanda de Alex Saab en Miami, instigada por De la Espriella, en contra mía y de Univision “continuó su curso”. La demanda fue desestimada por un juez del circuito de Miami-Dade como lo muestra esta decisión de mayo de 2018.
A las periodistas que hoy levantan su voz para denunciar acosos y abusos sexuales en sus sitios de trabajo, a las que los denunciaron y no fueron escuchadas, y también para aquellas que por temor guardaron silencio; quiero decirles que este es su momento, es la hora de hacerse oír alto y claro.
El debido proceso es un derecho de todos, pero no se puede pretender que sea una especie de blindaje inexpugnable para abusadores que durante años se han sentido intocables.
Este tiene que ser un punto de quiebre definitivo para garantizar el respeto a la dignidad de las periodistas en Colombia, y así lo tienen que entender los medios de comunicación del país.